El fenómeno de que algunas comidas repitan o dejen un sabor ácido horas después de ser ingeridas no siempre está relacionado con una mala digestión. Según la doctora Inés Bartolomé, médico adjunta del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario Príncipe de Asturias, este fenómeno, conocido como ‘regurgitación’, tiene que ver con el funcionamiento del esfínter que separa el esófago del estómago y puede agravarse por ciertos alimentos o hábitos.
“Que una comida nos repita es lo que conocemos como ‘regurgitación’. Consiste en que el contenido gástrico vuelva de forma pasiva al esófago o a la boca, generando una sensación de sabor ácido, amargo o similar al de la comida ingerida. Aunque ambos son síntomas típicos de la enfermedad por reflujo gastroesofágico, no son lo mismo. El reflujo o acidez se manifiesta como una sensación de ardor (a nivel subesternal) que asciende desde la boca del estómago hacia el cuello”, aclara la experta.
Esta sensación es resultado del paso del contenido gástrico, que incluye ácido, bilis y alimentos parcialmente digeridos, al esófago y, en ocasiones, a la cavidad oral. Esto ocurre generalmente por relajaciones transitorias del esfínter esofágico inferior, que es la ‘válvula’ entre el esófago y el estómago, la cual normalmente permite el paso de alimentos hacia el estómago y, a su vez, evita su regreso al esófago.
Asimismo, la doctora Bartolomé señala que la regurgitación también puede producirse cuando el esfínter esofágico inferior está hipotónico o ‘flojo’, ya sea por alteraciones anatómicas, como la existencia de una hernia de hiato, o porque el esófago no es capaz de eliminar adecuadamente el contenido ácido que asciende. Además, hay ciertos alimentos que agravan este proceso al estimular la producción de ácido o al relajar el esfínter esofágico inferior. “La mala o lenta digestión también puede empeorar el proceso al hacer que los alimentos permanezcan más tiempo en el estómago”, añade.
Alimentos que más pueden ‘repetirnos’
La doctora Bartolomé indica que algunos alimentos están más asociados con el reflujo y la regurgitación: “Los tomates, los cítricos, las comidas altamente especiadas, los fritos, las comidas ricas en grasa y el chocolate son algunos de ellos». Sin embargo, enfatiza que no todas las personas reaccionan igual a los mismos alimentos, por lo que la dieta debe adecuarse a la sensibilidad de cada paciente. Además, «el consumo de alcohol, las bebidas carbonatadas y el café se relacionan con el empeoramiento de esta sintomatología. Es importante evitar comer en exceso y no tumbarse inmediatamente después de las comidas, dejando al menos tres horas entre la ingesta y el momento de acostarse”, subraya.
¿Ayudan los protectores de estómago?
La doctora también aborda el uso de protectores de estómago, que a menudo son solicitados antes de comidas copiosas para evitar que estas repitan. Sin embargo, aclara que, aunque pueden mejorar parcialmente la regurgitación, no son tan eficaces en este contexto como en el control del ardor: “Los protectores de estómago disminuyen la secreción de ácido gástrico, pero la regurgitación no depende exclusivamente de este mecanismo. También intervienen factores como el tono y las relajaciones del esfínter esofágico inferior”.
Las indicaciones actuales para el uso de omeprazol abarcan la enfermedad por reflujo no erosiva, la esofagitis, la estenosis esofágica péptica, el esófago de Barrett, la dispepsia funcional, la hemorragia digestiva alta no varicosa y las úlceras gástricas o duodenales, entre otras. Además, se recomienda su uso preventivo en pacientes que consumen antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ibuprofeno o la aspirina, cuando hay factores de riesgo de hemorragias digestivas. “Fuera de estas indicaciones, los protectores de estómago deben ser suspendidos, y su uso continuado se puede considerar erróneo», concluye la doctora Bartolomé.
Consejos para que las comidas no ‘repitan’
Finalmente, la doctora ofrece una serie de consejos vitales: “Es importante comer despacio y evitar ingestas voluminosas. Se recomienda hacer varias comidas ligeras en lugar de una abundante, evitar tumbarse inmediatamente después de la ingesta y dejar pasar, al menos, 3 horas desde la cena hasta el momento de acostarse. Dormir en decúbito lateral izquierdo y evitar el sedentarismo también pueden ayudar”, enfatiza.
Adicionalmente, recuerda que hay síntomas de alarma que justifican consultar con un médico, tales como: dificultad o dolor al tragar, pérdida de peso inexplicada, vómitos recurrentes, vómitos con sangre y heces negras sin haber tomado hierro oral, que pueden reflejar un problema digestivo más grave.
