Los cameruneses votarán este domingo en unas elecciones en las que el presidente Paul Biya busca un octavo mandato consecutivo. A sus 92 años, Biya es el segundo mandatario con más tiempo en el poder en el mundo, en un contexto de oposición muy dividida. Pese a su favoritismo, su avanzada edad y la falta de un sucesor claro generan incertidumbre sobre el futuro del país.
Estas son las claves para seguir los comicios en Camerún, un país de África Central que se destaca como productor de cacao, petróleo, gas y madera:
1. ¿Qué se vota?
Cerca de 8 millones de votantes, de una población de casi 30 millones, están llamados a las urnas en más de 30.000 colegios electorales en todo el territorio camerunés y en más de cuarenta misiones diplomáticas. Aunque el calendario electoral inicial preveía elecciones presidenciales, legislativas y regionales, el presidente Biya extendió mediante decretos los mandatos parlamentarios y de gobiernos municipales, generando críticas desde la oposición.
Los cameruneses votarán para elegir al próximo jefe de Estado por un mandato de siete años, y el vencedor requerirá una mayoría simple en una única vuelta.
2. ¿Quién se presenta?
Todo apunta a una nueva victoria de Biya, quien asumió la Presidencia en 1982, después de siete años como primer ministro, tras la renuncia de Ahmadou Ahidjo, el primer presidente del país desde su independencia de Francia en 1960. Biya sigue compitiendo gracias a una controvertida reforma constitucional de 2008, impulsada por su partido, la Reagrupación Democrática del Pueblo Camerunés (RDPC), que eliminó el límite de mandatos presidenciales.
La votación se verá marcada por la ausencia del principal rival de Biya, Maurice Kamto, cuya candidatura fue rechazada por la Comisión Electoral del país (ELECAM) por «pluralidad de candidaturas» en su partido, el Movimiento Africano para la Nueva Independencia y la Democracia (Manidem). Además, participan dos exaliados de Biya, que anhelan un nuevo rumbo para el país: el ex primer ministro Bello Bouba Maïgari, de 78 años, y el exministro de Empleo y de la Comunicación, Issa Tchiroma Bakary, de 76. En total, doce aspirantes se enfrentarán en las urnas, incluyendo solo a una mujer, aunque dos de ellos han pedido el voto para Maïgari.
3. Represión de la disidencia y la prensa
Organizaciones de derechos humanos y organismos internacionales, como las Naciones Unidas, han denunciado el aumento de detenciones arbitrarias y la represión de la disidencia. La prensa también ha sido víctima de este contexto: el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) ha documentado en los últimos años suspensiones de medios, agresiones, detenciones y condenas contra periodistas en el país.
4. Separatismo anglófono
Entre la cita electoral, pesa la crisis que afecta a las regiones anglófonas del Noroeste y Suroeste desde 2016, cuando profesores y abogados comenzaron a manifestarse por un uso igualitario y una mayor representación del inglés frente al francés, lenguas cooficiales. En 2017, la situación se agravó convirtiéndose en un conflicto armado debido a la negativa del Gobierno de Biya a atender sus demandas. Según Human Rights Watch (HRW), al menos 6.000 personas han sido asesinadas y más de 638.000 han tenido que abandonar sus hogares en este periodo. El miedo a la violencia y las represalias por parte del Estado o de los insurgentes han silenciado la campaña electoral en estas regiones.
5. Yihadismo
Las elecciones también pueden tener implicaciones para la seguridad de la región, que enfrenta desde hace más de una década la amenaza yihadista del grupo nigeriano Boko Haram y su escisión, el Estado Islámico de la Provincia de África Occidental (ISWAP). Los terroristas se refugian en la zona del lago Chad, una superficie de más de 25.000 kilómetros cuadrados de terreno pantanoso con decenas de islas compartidas entre Nigeria, Níger, Camerún y Chad. Según datos gubernamentales y de la ONU, Boko Haram y el ISWAP han causado más de 35.000 muertes y unos 2,7 millones de desplazados internos, principalmente en Nigeria, pero también en países vecinos.
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