Un nuevo estudio dirigido por The Nature Conservancy advierte que el calor extremo ocasionado por el cambio climático ya está transformando los lugares donde las personas pueden vivir de forma segura, convirtiéndose en una amenaza creciente para la salud pública mundial. Los investigadores utilizaron el modelo HEAT-Lim junto con datos climáticos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus para identificar las regiones y poblaciones más vulnerables a la exposición peligrosa al calor.
Desde 1950, los períodos de calor extremo causados por el cambio climático han duplicado, haciendo inseguras las actividades cotidianas para millones de personas en todo el mundo. Según el estudio, el aumento de las temperaturas y de la humedad limitarán aún más la ‘habitabilidad’ en gran parte del planeta. La investigación, liderada por The Nature Conservancy, una de las organizaciones ambientales sin ánimo de lucro más importantes del mundo, subraya que la exposición al calor no es una amenaza futura para la salud humana, sino un problema que ya condiciona la vida de las personas en muchos lugares y está redibujando el mapa de la habitabilidad humana.
Calor extremo: tan peligroso como limitante
El objetivo del estudio era identificar las regiones y poblaciones más vulnerables al calor extremo para favorecer medidas de protección contra las altas temperaturas. No se trata solo de ‘sobrevivir’ al calor, sino de saber qué puede hacer el cuerpo humano de forma segura con ese calor, matiza la coautora e investigadora de la Universidad Estatal de Arizona, Jennifer Vanos.
Los autores utilizaron el modelo HEAT-Lim, un marco metodológico diseñado para gestionar los riesgos de las olas de calor sobre la salud pública y determinar en qué punto las altas temperaturas son una amenaza para la vida. Al analizar los datos de los últimos 75 años (1950-2024), descubrieron que en las últimas dos décadas, las personas de 18 a 40 años han sufrido casi el doble de horas de ‘calor limitante para la vida’ que las de esa edad entre 1950 y 1979. Además, los mayores de 65 años han padecido el doble de horas de calor limitante que sus homólogos de mediados del siglo XX.
El estudio define ‘calor limitante’ como la combinación de temperatura y humedad que hace imposible realizar una actividad aparentemente sencilla, como barrer el suelo a la sombra, algo que no todas las personas o edades afrontan de la misma manera.
Habitabilidad y habilitación comprometidas
Según el estudio, a nivel mundial, los jóvenes estuvieron expuestos a un promedio de 25 horas al año de limitaciones severas de habitabilidad durante el periodo 1950-1979, y de 50 horas al año en el periodo 1995-2024. En contraste, los mayores de 65 años, cuyo organismo tiene menos capacidad para regular el calor, soportaron unas 600 horas anuales de calor limitante entre 1950 y 1979, y unas 900 horas en los últimos treinta años.
Las regiones que más han sufrido este calor limitante son el suroeste y este de América del Norte, sur de Sudamérica, gran parte de Europa, el Sahara oriental, suroeste y este asiático, y el sur de Australia. La región con más horas de calor inhabilitante es el sur y suroeste de Asia. Por ejemplo, en Qatar, los jóvenes experimentaron 382 horas al año entre 1950 y 1970, cifra que aumentó a 866 horas al año entre 1990 y 2024.
Los mayores son los que peor llevan el calor extremo
En este lugar, la exposición ha aumentado en 520 horas, lo que significa que los mayores de 65 afrontan ahora limitaciones severas durante aproximadamente un tercio del año.
Del mismo modo, en Camboya, Tailandia y Bangladesh, los mayores de 65 sufren ahora limitaciones severas durante una cuarta parte o un tercio del año. En estos países, muchos habitantes tienen una capacidad limitada para afrontar el calor debido a obstáculos económicos u otros factores. En Estados Unidos, los mayores de 65 experimentan ahora unas 270 horas de condiciones severamente limitadas por el calor al año, frente a las 200 horas de la década de 1950; varios estados sureños registran cientos de horas al año de limitaciones severas por calor.
Este fenómeno se agrava en 2024, donde más del 43 % de las personas de 18 a 40 años y casi el 80 % de los mayores de 65 experimentaron más de un episodio en que el calor y la humedad limitaron gravemente la habitabilidad, un aumento del 27 % y del 70 %, respectivamente, comparado con la década de 1950.
Reducir los combustibles fósiles es prioritario
El informe advierte que, a medida que las poblaciones envejecen, cada vez más personas sufrirán períodos más largos de vida cotidiana insegura.
Con apenas poco más de 1 °C de calentamiento global acumulado, las limitaciones son ya generalizadas, y años como 2024, o aquellos marcados por el fenómeno de El Niño, son un ejemplo de lo que sucederá, advierten los autores. “A menos que dejemos de quemar petróleo, carbón y gas, las limitaciones a la habitabilidad causadas por el calor extremo solo se volverán más comunes y generalizadas, particularmente a medida que la población mundial envejezca”, concluye el autor principal Luke Parsons, de The Nature Conservancy.
El análisis de datos de 1950 a 2024 demuestra que las personas entre 18 y 40 años están experimentando ahora casi el doble de horas de calor extremo que a mediados del siglo XX. Los adultos mayores enfrentan el peor riesgo, ya que las personas mayores de 65 años están expuestas a cientos de horas más de calor extremo cada año, especialmente en regiones como el sur y el suroeste de Asia.
