Las emisiones de metano procedentes de la ganadería, y en particular de las vacas, se han convertido en un tema central dentro del debate sobre el cambio climático. En Brasil, la situación es alarmante, con un incremento del 6% en cuatro años.
Este gas de efecto invernadero, aunque permanece en la atmósfera menos tiempo que el dióxido de carbono, tiene un poder de calentamiento global hasta 28 veces superior en un horizonte de 100 años. Su liberación masiva está contribuyendo de manera significativa al aumento de las temperaturas globales.
Metano procedente de las vacas en Brasil
Las emisiones de metano de Brasil crecieron un 6% en cuatro años, entre 2020 y 2023, mayoritariamente debido a los gases emitidos por el enorme rebaño bovino del país, según un estudio divulgado por la red de organizaciones ecologistas Observatorio del Clima. Las emisiones de este gas contaminante, cuyo potencial de calentamiento global es muy superior al del dióxido de carbono (CO2), alcanzaron 21,1 millones de toneladas en 2023, su segundo mayor nivel desde que se comienzan a medir, según el Sistema de Estimaciones de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (Seeg) del Observatorio del Clima.
Este volumen confirma a Brasil como el quinto mayor emisor de metano del mundo, solo detrás de China, Estados Unidos, India y Rusia. De acuerdo con el estudio, el 69% del metano liberado a la atmósfera por Brasil en 2023, alrededor de 14,5 millones de toneladas, fue generado por los eructos de las vacas. Este elevado volumen se debe a que Brasil, el mayor productor y exportador de carne bovina del mundo, posee el segundo mayor rebaño global con 238,6 millones de cabezas en 2023, solo superado por la India.
El sector agropecuario en general fue responsable del 75,6% de las emisiones brasileñas de metano en 2023, con 15,7 millones de toneladas. El segundo mayor emisor es el sector de residuos, principalmente los desechos orgánicos en vertederos a cielo abierto, que representan el 14,6% de las emisiones. Los incendios forestales generan un 6,3%, mientras que el sector de la energía contribuye con un 2,6%.
El coordinador de Política Internacional del Observatorio del Clima, Claudio Ángelo, aclaró en una rueda de prensa que, aunque un aumento del 6% en cuatro años puede parecer bajo, el volumen es extremadamente alto y peligroso. «El metano es un gas de efecto invernadero que puede calentar el planeta mucho más que el dióxido de carbono, y aunque tiene una vida útil menor, de entre 10 y 20 años, su potencial de calentamiento es 28 veces superior al del dióxido de carbono en un periodo de diez años», afirmó.
El aumento de las emisiones, además, amenaza el compromiso que Brasil asumió en 2021 de reducir sus emisiones de gas metano en un 30% hasta 2035, como parte del Compromiso Global del Metano, al que se han suscrito 150 países. «Así como otros grandes emisores, Brasil no ha hecho casi nada para cumplir el compromiso que asumió en Glasgow», advirtió el Observatorio del Clima.
La organización destaca que una respuesta rápida y coordinada para mitigar las emisiones de metano es crucial para frenar el aumento de la temperatura de la Tierra y puede ofrecer resultados más rápidos en comparación con las medidas para reducir las emisiones de dióxido de carbono.
La magnitud del problema es considerable: la ganadería bovina representa alrededor del 40% de las emisiones globales de metano de origen agrícola. Este fenómeno no solo tiene consecuencias ambientales, sino que también plantea retos para la sostenibilidad de un sector clave en la alimentación mundial. En el caso de Brasil, es urgente buscar soluciones para hacer frente a este desafío.
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