MADRID, 20 Abr. – Cerca de 2.400 personas han muerto y más de 7.600 han resultado heridas a causa de la última ofensiva de Israel contra Líbano, desatada el pasado 2 de marzo, coincidiendo con el lanzamiento de proyectiles del partido-milicia chií Hezbolá contra territorio israelí. Este balance de víctimas ha aumentado pese al alto el fuego alcanzado entre los gobiernos de ambos países.
La Unidad de Gestión de Riesgos y Desastres, que depende del Consejo de Ministros libanés, ha cifrado en 2.387 los muertos y 7.602 los heridos como consecuencia de estos bombardeos, según un comunicado difundido en sus redes sociales.
Además, se ha reportado que 117.421 personas y 30.431 familias se encuentran en los 631 refugios habilitados por las autoridades después de haberse visto obligadas a abandonar sus hogares debido a los ataques israelíes.
De acuerdo con el organismo, se han registrado en Líbano 8.619 actos «hostiles» por parte del Ejército israelí desde principios de marzo, días después de que Israel y Estados Unidos lanzaran su ofensiva sorpresa contra Irán.
Líbano e Israel alcanzaron el pasado jueves una tregua temporal de diez días, durante un encuentro en Washington auspiciado por la Administración Trump, aunque esta no ha puesto fin a los ataques del Ejército israelí.
Este mismo día, el Ministerio de Sanidad libanés denunció en un comunicado que un bombardeo israelí contra la localidad de Qaqaiyat al Jisr, en la sureña gobernación de Nabatiyé, ha dejado al menos seis personas heridas.
