El director de cine onubense Paco Ortiz ha compartido detalles sobre su reciente documental «Antonio, el bailarín de España», el cual busca dar voz a la historia de Antonio Ruiz Soler, uno de los más grandes bailarines de la danza española del siglo XX. Este trabajo se origina a partir de conversaciones grabadas en cintas de casete, lo que da un enfoque íntimo y personal a la narrativa.
Francisco Ortiz, nacido en Huelva en 1978, ha demostrado especialización en narrar las historias de personajes relevantes. Con «Antonio, el bailarín de España», ha conseguido su proyecto más ambicioso. Este documental sigue la línea de trabajos previos como «Marisol, Llámame Pepa» (2024), que ganó el Premio Forqué y fue nominado al Goya al mejor documental, así como «Aníbal, El arquitecto de Sevilla» (2023) y «Algo Salvaje. La historia de Bambino» (2021), que se alzó con el Premio Carmen al Mejor Documental Andaluz.
El filme está dedicado a Antonio Ruiz Soler (Sevilla, 1921 – Madrid, 1996), y tiene como objetivo relatar la vida de un hombre que dejó una marca indeleble en la danza española. «Antonio no solo era el mejor bailarín de toda la historia de España y quizás del mundo, sino también un personaje muy atractivo», sostiene Ortiz. Este atractivo se debe no solo a su talento, sino también a su compleja personalidad, marcada por una «egolatría superlativa» y una ambigüedad tanto política como sexual.
Un personaje poliédrico
El documental retrata la vida de un «personaje muy poliédrico», y Ortiz destaca que, en su investigación, descubrió a un ser fascinante. Su interés creció tras escuchar las conversaciones entre Antonio y el periodista Santy Arriazu, que resultaron en una autobiografía grabada en cintas de casete, en la cual Antonio relata su vida personal y profesional.
Estas cintas fueron esenciales para la biografía publicada por Arriazu en 2004. En el documental, se utilizan como voz en off en primera persona, combinando ficciones que recrean las conversaciones entre Antonio y Arriazu, interpretados por los actores Juanlu Corrientes y Nestor Barea.
No se trata de un proyecto reciente; desde la pandemia, varios apoyos y ayudas se fueron acumulando para hacer posible el documental. Tras ganar en festivales como el de Islantilla, ahora se alista para participar en el Festival de Cine Europeo de Sevilla y en el Iberoamericano de Huelva.
Una figura a reivindicar
El propósito de este proyecto es «mostrar la vida de una figura a reivindicar», como lo define Ortiz. Antonio, a pesar de su éxito y reconocimiento, enfrentó altibajos en sus últimos años. «No jugó bien sus cartas y le jugaron una mala pasada», provocando que cayera en el ostracismo político y que su memoria se desdibujara.
Ortiz opina que ha llegado el momento de reconocer la figura del mejor bailarín del país. Recuerda que aquellos que afirman que fue el mejor de todos los tiempos son grandes bailarines que saben de lo que hablan. «Era el único Antonio, el que no necesitó un apellido para ser reconocido».
El documental incluye testimonios de colegas de profesión, entre los que se encuentran intérpretes como Nacho Duato, Rubén Olmo, Antonio Canales, y expertos como Marta Carrasco y Cristina Cruces, quienes enriquecen la narrativa con sus perspectivas y conocimientos.
El objetivo final de Ortiz es rescatar del olvido la figura de Antonio, una leyenda que, junto a Carmen Amaya, dejó una huella imborrable en la danza española del siglo XX.
