La muerte del ejemplar conocido como Centenario supone un grave golpe al programa de recuperación del quebrantahuesos en la cordillera Cantábrica. Este ave, liberada en la vertiente asturiana de Picos de Europa en 2017 tras ser cedida por el Gobierno de Aragón, fue hallada muerta por envenenamiento en el límite de los municipios cántabros de Peñarrubia y Cillorigo de Liébana.
La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos ha confirmado en un comunicado que el equipo veterinario del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria ha verificado el envenenamiento del ave. Este acto es considerado un delito grave en el ámbito de la protección de especies amenazadas, ya que la muerte de un quebrantahuesos puede conllevar penas de entre seis meses y un año de prisión, además de multas que oscilan entre 50.000 y 200.000 euros, pudiendo alcanzar hasta 600.000 euros en casos muy graves.
Investigación abierta tras el hallazgo del quebrantahuesos envenenado
Los técnicos de la fundación encontraron el cadáver el pasado lunes, 18 de enero, alertados por datos anómalos provenientes del emisor satelital del ave. Posteriormente, se enviarán muestras biológicas al Instituto de Recursos Cinegéticos, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, donde se realizarán análisis toxicológicos para identificar la sustancia empleada y abrir una investigación de trazabilidad.
En los días posteriores al hallazgo, se desplegó un amplio dispositivo de batidas y rastreo para localizar posibles cebos, restos tóxicos u otros indicios que permitan esclarecer los hechos y evitar nuevos episodios similares. En este operativo participaron la Unidad Especializada en Detección Canina de Venenos, agentes del medio natural del Gobierno de Cantabria, guardas del Parque Nacional de los Picos de Europa y técnicos de la fundación.
Delito ambiental y penas por la muerte de un quebrantahuesos envenenado
Los técnicos de la fundación hallaron el cadáver el pasado lunes, 18 de enero, tras desplazarse a la zona, alertados por los datos anómalos que notificaba el emisor satelital del ave.
Centenario, que fue cedido por el Gobierno de Aragón en julio de 2017 y liberado en la vertiente asturiana del parque nacional, formaba parte de la primera unidad reproductora establecida en Cantabria tras la desaparición de la especie en la región hace aproximadamente 70 años. Según la fundación, su muerte representa un grave atentado contra una especie amenazada y es considerado «un revés significativo» para el programa, dado que ocurre en plena campaña reproductora, reduciendo drásticamente las posibilidades de preservación de la especie.
Este trágico suceso ha reabierto el debate sobre la necesidad de intensificar la educación ambiental y el control en espacios naturales protegidos. La muerte del quebrantahuesos en Picos de Europa actúa como un recordatorio contundente de que la conservación de la biodiversidad requiere no solo programas científicos, sino también un compromiso social y una tolerancia cero frente a los delitos ambientales.
