Amigas de la Tierra denuncia la situación de consumismo desenfrenado a través de su campaña Alargascencia y exige al Gobierno que establezca medidas para garantizar un modelo de producción y consumo acorde con los límites planetarios.
Exigencia de productos duraderos y derecho a reparar
En este sentido, la organización relanza su web Alargascencia para apoyar a los comercios y talleres locales de reparación, alquiler o compra de segunda mano dirigidos a alargar la vida de productos como ropa, aparatos electrónicos, electrodomésticos o muebles, entre otros objetos. La web ya cuenta con más de 1.200 establecimientos en todas las provincias y pretende que cada vez se sumen más comercios locales.
Ahora que se está elaborando la Ley de Consumo Sostenible, la asociación ecologista también reclama al Gobierno limitar el poder de grandes marcas y empresas, garantizar que los productos se fabriquen para ser más duraderos, reparables y sostenibles, y establecer un derecho a reparar a precios asequibles.
En los últimos 30 años, la fabricación de aparatos como smartphones y portátiles se ha disparado. Cada año se ponen en el mercado en España 25 millones de estos dispositivos. La generación de este tipo de residuos ha crecido a un ritmo mayor, debido a una vida útil cada vez más corta.
En la actualidad, un smartphone es desechado de media a los 3,5 años de vida. Este reemplazo no se debe en general a fallos físicos del producto, sino a la «obsolescencia programada». Como resultado, los residuos electrónicos son el flujo de residuos que más crece en la Unión Europea.
Graves consecuencias de la extracción de minerales
Duplicar la vida útil de móviles y portátiles en España podría evitar emisiones de CO2 equivalentes a las emisiones anuales de 17.000 vehículos privados, tal y como concluye un estudio de Amigas de la Tierra elaborado junto con la Universidad de Zaragoza. Promover Alargascencia, es decir, medidas para alargar la vida útil de las tecnologías, no solo supone beneficios a la hora de abordar la crisis climática, sino también para ahorrar energía.
Al alargar un año tan solo la vida útil de cada smartphone de 2024 a 2040 se reduciría el consumo de energía en 1.389 GWh, el equivalente al consumo eléctrico anual de una ciudad como Zaragoza.
La extracción de minerales acarrea consecuencias extremadamente graves. Hace una semana, el derrumbamiento de una mina de cobalto en República Democrática del Congo ha dejado, al menos, setenta personas fallecidas. Se estima que el 70 % del cobalto a nivel mundial, un metal esencial para la industria de armamento y las baterías de coches eléctricos, se extrae en este país.
Para Amigas de la Tierra, este episodio es un lamentable ejemplo de cómo la carrera por los minerales tiene impactos devastadores. Especialmente para las poblaciones del Sur Global, donde las multinacionales mineras se aprovechan de una regulación ambiental y en materia de derechos humanos casi inexistentes.
La organización se solidariza con las víctimas y exige a la Unión Europea que ponga fin a los acuerdos comerciales para la obtención de minerales, ya que agravan la desigualdad y la vulneración de derechos.
“La Unión Europea debe poner fin al extractivismo voraz que, dentro y fuera de Europa, está aplastando los derechos de las poblaciones locales y el medio ambiente. En lugar de impulsar el boom minero, los gobiernos deberían priorizar alargascencia y el derecho a reparar”, ha afirmado Adriana Espinosa, responsable de recursos naturales de la organización.
Talleres locales de reparación para impulsar la economía circular
Alargar la vida de estas tecnologías supone un ahorro de estos minerales y reducir la necesidad de minería. Por ejemplo, alargar la vida útil de los móviles en España tan solo un año permitiría ahorrar 203 toneladas de cobalto de aquí a 2040.
Ante los retos que plantea la crisis social y ecológica, la organización destaca la oportunidad que representa el proyecto de Ley de Consumo Sostenible que está preparando el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 para establecer medidas efectivas para alargar la vida de los productos puestos en el mercado.
Para promover la alargascencia como contrapartida de la obsolescencia programada y el consumo descontrolado, es necesario que se tomen medidas desde el gobierno, pero también que las personas sean conscientes de que tienen mucho poder como consumidores y que deben ser parte de la solución.
Por ello, además de ofrecer un listado de sitios que se ocupan de reparar lo que se ha roto y evitar que miles de artefactos acaben en la basura, la alargascencia también promueve la compra de productos de segunda mano y la realización de talleres que ayuden a las personas a conocer que se puede reparar y cómo hacerlo por sí mismos.
