El camino hacia la COP30 ingresó en su etapa final, con los problemas de financiación y metas de reducción de emisiones contaminantes todavía pendientes. Sin embargo, hay un objetivo claro: avanzar hacia la sustitución de los combustibles fósiles. En un giro sorprendente, Afganistán y los talibanes han expresado su interés en participar en la Cumbre del Clima COP30 de Belém (Brasil).
Los debates previos a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP30), cuya inauguración está prevista para el 10 de noviembre en Belém, en la Amazonia brasileña, concluyeron recientemente con el cierre de la última ronda de consultas entre negociadores.
El Gobierno talibán organizó el viernes una reunión preparatoria sobre el camino de Kabul hacia la Cumbre del Clima COP30, solicitando ser incluido en el debate climático a pesar de su situación de aislamiento internacional.
Desde el regreso al poder de los fundamentalistas en agosto de 2021, Afganistán ha vivido en un práctico aislamiento del resto de la comunidad internacional, limitando su participación en foros globales y su acceso a financiación.
Según medios afganos, Matiul Haq Khalis, director general de la Agencia Nacional de Protección Ambiental de Afganistán (NEPA), afirmó: “Afganistán se ve gravemente afectado por el cambio climático y sus consecuencias. La comunidad internacional no debería politizar las cuestiones ambientales.” Esta organización fue una de las entidades que organizó el encuentro, junto con la ONG The Liaison Office (TLO), dedicada a temas climáticos.
Afganistán en la COP30
Khalis añadió que los participantes de la reunión preparatoria “deben compartir opiniones, escuchar a los demás y aportar información sobre lo que se necesita y lo que se debe hacer, para que nuestra voz en la COP30 sea unificada.”
La reunión atrajo también la atención de la Unión Europea. Su delegación en Afganistán confirmó a través de la red social X que asistió a la mesa redonda, reafirmando el compromiso europeo con la resiliencia climática y el apoyo al país para enfrentar los efectos del cambio climático en los medios de vida y el desplazamiento.
Benjamin Weiss, jefe de la Sección Política de la UE en Kabul, declaró a los medios locales: “La Unión Europea se centra en el apoyo directo a las comunidades de Afganistán. La UE trabaja con diversas organizaciones para garantizar que su ayuda llegue al pueblo afgano.”
Una delegación de Afganistán prevé asistir a la Cumbre del Clima COP30, que se celebrará a comienzos de noviembre en Belém.
Afganistán, un país que ha sufrido cuatro décadas de conflicto, es uno de los menos preparados para el cambio climático y el más vulnerable a desastres meteorológicos que ocurren con mayor frecuencia, tales como sequías e inundaciones.
La crisis hídrica que atraviesa Afganistán se ha visto intensificada por prolongadas sequías asociadas al cambio climático, las cuales han reducido drásticamente los niveles de agua subterránea. La situación se ve agravada por la sobreexplotación de los pozos, la falta de precipitaciones y la gestión inadecuada de recursos.
Cada vez más residentes informan dificultades para acceder al agua potable: muchos pozos se han secado, y las familias deben recorrer largas distancias o esperar horas para llenar sus recipientes en los pocos que aún funcionan.
Ante esta realidad, crece la frustración hacia las autoridades talibanas, que son acusadas por la población de inacción frente a una crisis que se intensifica año tras año.
