MADRID, 18 septiembre 2025. En una reciente entrevista, el catedrático de microbiología de la Universidad de Navarra, Ignacio López-Goñi, enfatizó que aunque en la actualidad hay miles de publicaciones científicas sobre la microbiota, en realidad estamos en la «edad de piedra» del conocimiento acerca de este campo.
La deficiencia en estudios clínicos
«Nos faltan muchos estudios a nivel clínico que sean elaborados con un gran número de pacientes. Actualmente, hay muchos trabajos científicos, pero estos cuentan con pocos pacientes. Se necesitan estudios más amplios, estudios clínicos con placebo, unificar protocolos y, sobre todo, entender el mecanismo real de esos cambios en la microbiota para cada enfermedad», subrayó López-Goñi.
La conexión intestino-cerebro
El profesor López-Goñi acaba de publicar su libro ‘Microbiota y salud mental’, donde explora la conexión entre las bacterias del intestino y del cerebro. En el libro, menciona un experimento realizado en 2016 donde a un grupo de ratones se les cambiaron todas sus bacterias intestinales por las de personas con depresión y, tras unos días, los roedores comenzaron a mostrar signos de depresión. Aunque esto fue comprobado en animales, no se ha logrado ver un efecto similar en humanos.
Alteraciones en la microbiota y enfermedades
López-Goñi afirma que se han encontrado cambios en la composición de la microbiota en más de 300 enfermedades, que van desde la obesidad hasta la diabetes, el Parkinson, el autismo, la depresión y el Alzheimer, entre otras.
La medicina personalizada podría integrar la microbiota
El futuro del conocimiento sobre la microbiota es «apasionante» y podría implicar la medicina personalizada. «Hace 20 años nos decían que se secuenciaría nuestro genoma y se podría personalizar el tratamiento del cáncer de mama, como efectivamente se hace hoy. Quizás, en 20 años, se analizará nuestra microbiota y, dependiendo de nuestro estado y patología, se podrá diseñar un probiótico específico o incluso un trasplante de microbiota sintético», agregó.
Influencia de la microbiota en el cerebro
La evidencia científica sugiere que la microbiota intestinal influye en el cerebro y el estado de ánimo. En un estudio publicado en 2019, se analizó la microbiota intestinal de más de 3.000 personas de distintos orígenes culturales y étnicos. «Se vio que hay más de 13 grupos microbianos que se correlacionan con la depresión. Los grupos bacterianos relacionados con la depresión disminuyen las bacterias que producen ácidos grasos de cadena corta», resaltó.
Una comunicación bidireccional
El catedrático de Microbiología destacó que hay una comunicación bidireccional en el eje intestino-cerebro, en el que el cerebro influye en las funciones intestinales y viceversa. Una de las vías de comunicación es el nervio vago, que conecta el cerebro con el sistema digestivo. Además, las bacterias intestinales producen neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, asociados a una vida saludable.
«Si a esto se le une cierta predisposición genética a una determinada enfermedad y la edad, todo ello puede alterar la comunicación entre el eje intestino-cerebro, resultando en una alteración a nivel mental», concluyó López-Goñi.
