MADRID, 17 Sep. (EDIZIONES) – En el mercado hay decenas de marcas y tipos de dentífricos. Desde las que prometen blanquearte los dientes, hasta las que presentan un cuidado mayor de las encías, o de tu placa dental, por ejemplo. ¿Hasta qué punto estas son eficaces y consecuentes con lo que prometen?
La eficacia de las pastas blanqueadoras
En el caso de las pastas blanqueadoras, que prometen una sonrisa más blanca, Olalla Argibay, periodoncista y vocal de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), advierte que su efecto es limitado, dado que la normativa europea apenas permite un 0,1 % de peróxido de hidrógeno, lo que es insuficiente para un blanqueamiento real.
El objetivo principal de las pastas blanqueadoras es eliminar las manchas superficiales del esmalte. De hecho, dicha normativa limita el contenido de peróxido de hidrógeno (el agente blanqueante más efectivo) al 0,1 %, una concentración baja que apenas produce efecto real de blanqueamiento, avisa esta experta.
Por lo tanto, los expertos recuerdan que lo verdaderamente eficaz para la salud de dientes y encías es usar flúor, mantener una técnica de cepillado adecuada y acudir al dentista regularmente.
¿Qué pasa con las pastas específicas?
Respecto a las pastas específicas que se venden para problemas concretos, como encías sensibles, blanqueamiento, halitosis o control del sarro, Argibay subraya que existen productos diseñados para necesidades específicas que son útiles cuando se presenta el síntoma concreto. Sin embargo, asegura que no son imprescindibles si tu salud bucal general es buena. Una higiene interdental adecuada, una técnica de cepillado correcta, y una pasta con flúor apropiada suelen ser suficientes.
Aunque estas pastas especiales pueden ofrecer beneficios y complementar la rutina diaria de higiene oral si se usan correctamente, no reemplazan las visitas periódicas al odontólogo. «El control profesional permite determinar si, además de un dentífrico específico, es necesario algún tratamiento clínico. Un diagnóstico temprano y la prevención son clave para evitar problemas futuros», insiste.
Eficacia de las pastas dentales específicas
Argibay explica que las pastas dentales ajustan la concentración de sus ingredientes activos según el objetivo que persigue. Por ejemplo, las pastas destinadas a la sensibilidad contienen más nitrato de potasio o arginina para proteger el nervio dental, mientras que las blanqueadoras incorporan abrasivos suaves o pequeñas dosis de peróxido. Asimismo, las que combaten el mal aliento aumentan el zinc o el cloruro de cetilpiridinio para neutralizar olores; las anti-sarro incluyen pirofosfatos o citrato de zinc para frenar la mineralización de la placa, y todo ello dentro de rangos seguros regulados.
Ingredientes clave en una pasta de dientes eficaz
A medida que exploramos diferentes marcas y tipos de dentífricos en el mercado, es esencial identificar los ingredientes que deberíamos priorizar al comprar una pasta dental. Argibay sostiene que debe contener flúor para prevenir caries y fortalecer el esmalte; pero también abrasivos suaves como el sílice, que ayudan a eliminar la placa y las manchas.
La experta también menciona la importancia de un detergente ligero que facilite la distribución del producto y la limpieza de los dientes. «Algunas pastas dentales incorporan humectantes y espesantes para mantener la textura, junto con aromatizantes y edulcorantes no cariogénicos, como menta o xilitol, para mejorar el sabor y el aliento. Estos componentes básicos garantizan la limpieza, la protección y una sensación fresca en la boca», añade.
La importancia del flúor
El flúor siempre debe estar presente en las pastas dentales como elemento clave. Este mineral es fundamental para la salud dental, ya que fortalece el esmalte, promueve la remineralización de las zonas debilitadas y frena el crecimiento de bacterias responsables de las caries.
Se recomienda un uso diario en concentraciones de 1.000 a 1.500 ppm en pastas dentales para adultos; y en el caso de los niños mayores, es importante señalar que combina tres niveles de protección: química, mecánica y microbiológica.
