Madrid, 29 de mayo. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha expresado su confianza en que se produzcan avances antes del verano en las reformas regulatorias sobre el tabaco. Estas reformas incluyen la modificación de la Ley del Tabaco y la actualización del Real Decreto 579/2017, que regula la fabricación, presentación y comercialización de estos productos.
La ministra, al ser preguntada por la futura aprobación durante la jornada ‘Promover un futuro más saludable y sin tabaco en Europa’, celebrada en la Oficina del Parlamento Europeo en España con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora el 31 de mayo, afirmó: «Esperemos que sí».
García indicó que en el Gobierno están «esperando los dictámenes de Europa». «Estamos esperando todo el procedimiento que viene de Europa para poder traérlo aquí, por fin, al Congreso, tanto la ley como las iniciativas por parte del Ministerio y el Real Decreto que estamos esperando también para las reformas del tabaco», manifestó.
El objetivo es «materializar todas aquellas mejoras que, desde el Ministerio de Sanidad, sacamos del cajón para acabar con la lacra del tabaquismo». García recordó que estas medidas buscan «prevenir a las nuevas generaciones» y que «sean libres de humo».
La industria tabacalera «ha hecho negocio a costa de la salud»
En este contexto, la ministra destacó que «esta regulación es una prioridad de salud pública», así como «del Ministerio y del Gobierno». «A veces nos dicen que estamos yendo demasiado lejos y demasiado rápido, pero llevamos demasiadas décadas siendo muy tolerantes con una industria que ha hecho negocio a costa de la salud de las personas», enfatizó.
Por ello, animó a «seguir avanzando» en «políticas progresistas al servicio de la salud pública», pues «queda mucho por hacer». «Necesitamos seguir ampliando espacios sin humo, reducir el consumo juvenil, combatir las nuevas formas de consumo y reforzar la prevención», subrayó, añadiendo que «este progreso convive con nuevos retos».
Entre estos nuevos retos, García destacó «el aumento del uso de vapeadores, de cigarrillos electrónicos y de otros dispositivos de nicotina de nueva generación», que requieren «atención prioritaria». Aseguró que estos productos «no son inocuos, generan dependencia y son la puerta de entrada al consumo de tabaco tradicional», subrayando que no suponen «control de daños» ni están diseñados «para dejar de fumar».
Los vapeadores no sirven para dejar de fumar
De hecho, García explicó que si estos nuevos productos sirvieran para la deshabituación tabáquica, «serían de prescripción médica». En contraposición, afirmó que «son la puerta de entrada a la adicción tabáquica en la población más vulnerable», especialmente preocupante entre «los jóvenes».
En este evento, García recibió la medalla que otorga anualmente la Organización Mundial de la Salud (OMS) en reconocimiento al trabajo de las instituciones en la lucha contra el tabaco, señalando que esta debe llevarse a cabo con «trabajo colaborativo y evidencia científica». Además, destacó el papel «vanguardista» de España en este ámbito.
«Hemos aceptado como normal que el tabaco sea una de las principales causas de muerte evitable y prevenible», argumentó García, justificando la necesidad de un cambio de rumbo que convierta la lucha contra el tabaquismo en una «prioridad». En este sentido, valoró el ‘Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo’ aprobado en esta legislatura, que representa «un cambio de etapa» en el país.
Finalmente, la ministra subrayó otras medidas, como «la financiación de tratamientos efectivos para dejar de fumar y la potenciación de la prevención desde Atención Primaria», que han conducido a «mínimos históricos en tabaquismo», reafirmando que «proteger la salud colectiva es responsabilidad de las instituciones».
