MADRID 28 Ago. (EUROPA PRESS) – Un equipo de investigadores del hospital NYU Langone Health (Estados Unidos) ha descubierto que la mayoría de los pacientes con epilepsia focal tardan más de un año de tratamiento en poder aliviar sus síntomas. Esta situación está relacionada con el tiempo que su médico toma para identificar el medicamento y la dosis adecuada.
Resultados del estudio en JAMA Neurology
El estudio, publicado en la revista ‘JAMA Neurology’, indica que de los casi 450 hombres, mujeres y adolescentes recién diagnosticados con el trastorno, la gran mayoría no lograba mejoras significativas hasta pasar un promedio de doce meses, y algunos incluso necesitan más tiempo.
Las dificultades en la selección del tratamiento
Jacqueline French, autora principal del estudio y coinvestigadora principal del Proyecto de Epilepsia Humana, afirmó: «Nuestros hallazgos sugieren que las personas con epilepsia focal deben esperar un largo período de adaptación mientras su proveedor de atención médica determina el mejor régimen de tratamiento para ellos».
La investigación detalla que los médicos frecuentemente no eligen la terapia anticonvulsiva ideal en el primer intento. Usualmente, los tratamientos comienzan con el fármaco levetiracetam, que es efectivo para diversos tipos de convulsiones y presenta pocas interacciones con otros medicamentos. A pesar de esto, solo un 25% de los pacientes que recibieron levetiracetam inicialmente (un 57 % de los participantes) lograron erradicar las convulsiones en su primer intento. Además, el 63 % de todos los participantes experimentaron convulsiones persistentes o incluso una exacerbación de sus síntomas durante el primer año de terapia.
Factores que influyen en la respuesta al tratamiento
Los pacientes que sufrían convulsiones solo unas pocas veces al año antes del tratamiento mostraron una mayor probabilidad de responder positivamente a la medicación en comparación con aquellos que experimentaban convulsiones de forma semanal. Además, aquellos que tenían antecedentes de trastornos psicológicos, como ansiedad o depresión, tuvieron casi el doble de probabilidades de sufrir resistencia a los fármacos.
Conclusiones del estudio y su financiamiento
French concluyó: «Nuestros resultados muestran que la mejor manera de implementar un nuevo plan de tratamiento es a veces haciendo un uso más eficiente de las herramientas que ya tenemos, en lugar de buscar siempre el próximo fármaco innovador».
Este estudio es parte del Proyecto Internacional de Epilepsia Humana y se llevó a cabo desde 2012 hasta 2019, involucrando a 34 centros de epilepsia en Estados Unidos, Europa y Australia. Durante este período, se recopilaron datos sobre el historial médico de los pacientes, sus características demográficas y detalles de sus diagnósticos de epilepsia, que incluían la frecuencia de las convulsiones, la edad de inicio y los resultados de las resonancias magnéticas. Se consideró que los pacientes estaban libres de convulsiones si no presentaron ningún episodio durante al menos un año.
La investigación fue financiada por el Consorcio para el Estudio de la Epilepsia (TESC) y recibió apoyo de compañías farmacéuticas como UCB, Eisai, Pfizer, Lundbeck y Sunovion Pharmaceuticals, además de varias fundaciones y el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de Estados Unidos.
