MADRID, 24 de mayo de 2026 – En el ecuador de su gira de regreso a los escenarios, tras 30 años de ausencia, El Último de la Fila desató una «insurrección» emocional en Madrid, durante más de dos horas y media, ante miles de fans en el Riyadh Air Metropolitano de la capital.
Se respiraba ambiente de gran cita musical horas antes del evento, con sus incondicionales preparados para ver a sus ídolos a las 20:30 del 23 de mayo. Apenas diez minutos después, los acordes de ‘Mar Antiguo’ sonaron, y el dúo formado por Manolo García y Quimi Portet desencadenó la euforia al subir al escenario.
La banda fue recibida entre aplausos y vítores, evidenciando la expectación generada por su regreso, acompañados por varios músicos que ya formaron parte de sus giras en los años 90, como Antonio Fidel al bajo y Ángel Celada a la batería.
En medio de una envolvente puesta en escena, con pantallas LED de alta resolución que permitieron la visibilidad desde cualquier ángulo del estadio, el concierto comenzó con ‘Huesos’, uno de sus temas icónicos cuando actuaban como Los Burros. No fue el único guiño al pasado de la formación, ya que también sonaron otras canciones emblemáticas de aquella primera etapa, como ‘Disneylandia’ o ‘Conflicto Armado’, intercaladas con llamamientos a la paz por parte de García.
El Último de la Fila anunció su separación a principios de 1998, tras 13 años de trayectoria y un legado de grandes canciones que forman parte de la historia de la música, como ‘Aviones Plateados’, ‘El Loco de la Calle’, ‘Llanto de Pasión’, ‘Querida Milagros’, ‘Sara’, ‘Cuando el Mar te Tenga’, ‘No me Acostumbro’, ‘Sin Llaves’ o ‘Soy un Accidente’. Temas que volvieron a sonar en esta calurosa jornada de mayo.
Tampoco faltaron canciones inolvidables como ‘El Que Canta su Mal Espanta’, ‘Dios de la Lluvia’, ‘La Piedra Redonda’, ‘Mi Patria en Mis Zapatos’, ‘Lejos de las Leyes’, ‘Los Ángeles No Tienen Hélices’, ‘Ya No Danzo al Son de los Tambores’, ‘Canta por Mí’ o ‘Lápiz y Tinta’, un recuerdo «al placer de reencontrar el limbo de un tiempo que se va», así como una rockera ‘Dulces Sueños’.
El concierto afrontaba su recta final y, tras una necesaria pausa en la que se emitieron fragmentos de entrevistas antiguas y videoclips únicos, el delirio fue total con ‘Como un Burro Amarrado a la Puerta del Baile’ o, cómo no, ‘Insurrección’, cantada por un público entregado antes de que Manolo García comenzara ese mítico “¿Dónde estabas entonces, cuándo tanto te necesité?”.
«Nos hemos sentido como en casa», reconoció García antes de abandonar el escenario y despedirse de un público que pedía más y reclamaba «un futuro azul en el que anclar». Como es habitual en sus conciertos en solitario, García entonó entonces la ranchera ‘El Rey’ de José Alfredo Jiménez.
La gira continúa, pero ¿volverán?
Tras el inicio de este esperado regreso el pasado 25 de abril en Fuengirola (Málaga), el grupo actuó los días 3 y 7 de mayo en Barcelona y el 16 de mayo en Roquetas de Mar (Almería). Después de su paso por Madrid, se presentarán el 30 de mayo y el 5 de junio en Bilbao, el 13 de junio en Santiago de Compostela, el 20 de junio en Avilés, el 27 de junio en Sevilla y el 4 y 9 de julio en Valencia.
El Último de la Fila, formado en Barcelona en 1985 como evolución de Los Rápidos y Los Burros, irrumpió en la escena musical con un estilo único que fusiona rock, pop y flamenco. Tras su separación oficial en 1998, tanto Manolo García como Quimi Portet han desarrollado exitosas carreras en solitario.
Recientemente, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) concedió el pasado 11 de mayo su Medalla de Honor a Manolo García, un galardón que reconoce sus 45 años de trayectoria musical, desde sus inicios hasta su etapa en El Último de la Fila y su consolidada carrera en solitario.
Este regreso a los escenarios es uno de los hitos musicales de 2026 y demuestra que una de las formaciones más influyentes del pop-rock nacional de las décadas de los 80 y 90 mantiene intacta su capacidad de convocatoria. Además, como han señalado en varias entrevistas, no descartan que esta gira pueda ir más allá de algo puntual. Desde luego, el público que asistió a este concierto evocó «días felices y extraños». Como dice una de sus canciones, «cruzó el pasado en el camino» y esta noche Madrid «no hizo otra cosa que dejarse llevar».
