MADRID, 23 de mayo. (EDICIONES) – Un corte en la cocina, una caída en la calle o una herida durante una actividad deportiva pueden ocurrir en cualquier momento. Saber cómo actuar en esos primeros minutos no solo ayuda a evitar infecciones o complicaciones, sino que, en algunos casos, puede incluso salvar vidas.
En cualquiera de los casos, siempre es idóneo mantener la calma, limpiar correctamente la herida, controlar el sangrado y saber cuándo acudir a Urgencias. Estas son algunas de las claves básicas de unos primeros auxilios eficaces.
Sin embargo, muchas de las prácticas que todavía se realizan de forma habitual no son las más recomendables. El uso de agua oxigenada o de alcohol sobre las heridas, por ejemplo, puede dañar el tejido y retrasar la cicatrización. Así lo advierte Juan Carlos Miranda Domínguez, enfermero y autor del libro ‘El poder de ayudar: Manual de Primeros Auxilios’ (Oberon), quien insiste en que, en la mayor parte de las heridas leves, basta con agua, jabón, retirar la suciedad y proteger la zona durante las primeras horas.
NO TODAS LAS HERIDAS SON IGUALES
Ahora bien, nos advierte durante una entrevista con Salud Infosalus que no todas las heridas son iguales. “Los cortes profundos, las mordeduras, las lesiones en los ojos o las heridas que no dejan de sangrar requieren actuaciones específicas y, en ocasiones, atención médica urgente. Conocer las diferencias y evitar errores frecuentes puede marcar la diferencia entre una buena recuperación y una complicación grave”, mantiene este enfermero y máster en Counseling e Intervención en Urgencias, Emergencias, y Catástrofes, así como máster en Salud Internacional por la Universidad de Málaga.
Con ello, insiste en la importancia de observar la herida en sí, para poder tratarla de una u otra manera:
• Heridas superficiales, como erosiones, raspones y cortes pequeños: generalmente están limpios, así que, en casa, hay que lavar con agua y jabón, quitar la posible suciedad, como arena o césped; después, aplicar antisépico como la clorhexidina o la povidona yodada; aunque con agua y jabón retirando la suciedad y tapando las primeras 24 horas sería suficiente, salvo que se trate de una herida hecha con hierro o muy profunda que deba ser valorada por sanitarios.
• Cortes profundos o con objetos incrustados: es importante no intentar sacar el objeto, ya que se podría empeorar la herida; además, es necesario aplicar presión alrededor del objeto para controlar el sangrado, así como inmovilizar la zona y buscar ayuda médica.
• En el caso de una herida por mordedura: es fundamental lavar bien la zona con agua y con jabón, y aplicar un antisépico; se debe preguntar a un médico, ya que puede infectarse con facilidad.
• Heridas en la cabeza y en la cara: si sangran de manera abundante, se debe aplicar presión sobre la zona con cuidado; si hay mareos o vómitos, así como pérdida de consciencia, hay que buscar ayuda de inmediato.
• Heridas en el ojo: no se debe tocar ni presionar el ojo, a diferencia de las ocasiones anteriores, y se debe cubrir con una gasa limpia, buscando ayuda urgente.
PRODUCTOS QUE ESTÁN DESACONSEJADOS
Sobre el empleo tan extendido de agua oxigenada, este enfermero avisa de que su espuma “quema todo lo que encuentra, también las células vivas”, por lo que, al final, el agua oxigenada es irritante y quema el tejido. “No se recomienda ya para curar las heridas, al igual que tampoco el alcohol, porque tiene más poder de dañar nuestras células que de desinfectar”, insiste Juan Carlos Miranda.
En cuanto al empleo de vendajes, sostiene que suelen ser útiles para cubrir una herida, a partir de gasas o de paños limpios, de manera que si la herida sigue sangrando no se debe quitar la primera capa de gasa y se debe colocar encima otra nueva manteniendo la presión. Eso sí, pide precaución con realizar una presión excesiva, que pueda comprom
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