Los osos cerca de Oviedo son ya una realidad cada vez más frecuente en los bosques que rodean la capital asturiana. Aunque para gran parte de los más de 200.000 habitantes de la ciudad pueda resultar difícil imaginarlo, en las montañas y valles próximos sobreviven importantes masas de bosque caducifolio que ofrecen refugio, alimento y corredores naturales para el desplazamiento del oso pardo cantábrico, una de las especies más emblemáticas y amenazadas de la fauna ibérica.
El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) ha detectado durante los últimos meses hasta tres ejemplares de oso pardo en las cercanías de Oviedo gracias al seguimiento realizado mediante cámaras de fototrampeo. Los conservacionistas alertan de que el aumento de la actividad apícola y la proliferación de colmenas en entornos forestales están modificando el comportamiento habitual de los osos, que ahora encuentran en estos enclaves una fuente de alimento especialmente atractiva y accesible.
Osos cerca de Oviedo: el aumento de colmenas atrae cada vez más ejemplares a los bosques próximos a la ciudad
El FAPAS confirma la presencia creciente de osos pardos en las inmediaciones de Oviedo debido al incremento de colmenares en áreas forestales cercanas a la capital asturiana.
Los entornos forestales de la periferia ovetense se consolidan como un corredor natural estratégico para la fauna ibérica. A pesar del crecimiento urbano, el Principado conserva las masas boscosas densas que permiten el desplazamiento discreto de grandes mamíferos, como el oso, hacia los nuevos territorios. El incremento poblacional de estos plantígrados impulsa su expansión hacia las zonas rurales habitadas, generando avistamientos novedosos. No obstante, los expertos descartan riesgos graves para la ciudadanía, ya que los animales mantienen unos hábitos mayoritariamente nocturnos y huidizos.
Osos cerca de Oviedo aparecen cada vez más atraídos por las colmenas
La presencia de osos cerca de Oviedo no es completamente nueva, pero sí está cambiando la forma en la que estos animales utilizan el territorio. Según el FAPAS, desde hace más de dos décadas existen registros de osos pardos en zonas rurales próximas a la capital asturiana, especialmente en áreas de montaña y fondos de valle donde encontraban alimento de forma natural. Sin embargo, los expertos han detectado una modificación significativa en sus patrones de comportamiento. Anteriormente, los osos descendían principalmente para alimentarse de las primeras cerezas maduras de la temporada; ahora frecuentan con mayor intensidad zonas forestales donde existe una elevada concentración de colmenas.
El incremento de la apicultura de montaña está generando un nuevo foco de atracción para estos grandes mamíferos. La miel y las larvas presentes en las colmenas representan un alimento altamente energético que resulta especialmente atractivo para los osos, sobre todo en determinadas épocas del año. Las cámaras instaladas por el FAPAS en colaboración con el Ayuntamiento de Oviedo han permitido confirmar durante los últimos meses la presencia de al menos tres ejemplares diferentes en áreas próximas a la ciudad. Estas imágenes evidencian la recuperación progresiva del oso pardo en Asturias y su expansión hacia territorios históricamente menos habituales.
Los conservacionistas recuerdan que los bosques de hoja caducifolia que rodean Oviedo constituyen hábitats idóneos para la especie, debido a su capacidad para proporcionar cobertura vegetal, tranquilidad y recursos alimentarios suficientes para favorecer la presencia estable de fauna salvaje.
El oso pardo encuentra refugio en los bosques cercanos a la capital asturiana
Los bosques que rodean Oviedo forman parte de un importante corredor ecológico utilizado por numerosas especies salvajes, entre ellas el oso pardo cantábrico. Aunque la cercanía a una gran ciudad pueda parecer incompatible con la presencia de grandes mamíferos, la realidad es que Asturias conserva todavía amplias zonas forestales con un elevado valor ambiental. El FAPAS destaca que muchas de estas masas boscosas permanecen relativamente tranquilas y cuentan con abundante vegetación, lo que facilita el desplazamiento de los osos entre distintas áreas montañosas del Principado. Estos corredores naturales son fundamentales para garantizar la conectividad ecológica y favorecer la expansión de la especie.
La recuperación poblacional del oso pardo en la Cordillera Cantábrica ha permitido que algunos ejemplares amplíen progresivamente su área de distribución. Esto explica que cada vez existan más registros de osos en zonas próximas a núcleos habitados y áreas rurales donde antes su presencia era excepcional. Los expertos subrayan que la aparición de osos cerca de Oviedo no supone necesariamente una situación de peligro para la población. Los animales suelen evitar el contacto humano y desarrollan la mayor parte de su actividad en horarios nocturnos o en áreas de difícil acceso.
No obstante, el incremento de interacciones entre osos y actividades humanas obliga a reforzar medidas de prevención y convivencia, especialmente en sectores como la apicultura, donde los daños sobre colmenares pueden generar conflictos entre conservación y actividad económica rural.
El FAPAS impulsa medidas para evitar ataques de osos a colmenas
Ante el aumento de incidentes relacionados con colmenares, el FAPAS mantiene activo un proyecto específico de apoyo a la apicultura de montaña en zonas oseras. El objetivo es reducir los daños provocados por los osos y evitar conflictos que puedan perjudicar la conservación de la especie. La organización conservacionista apuesta por la instalación de cierres de protección de alta eficacia, diseñados para impedir el acceso de los osos a las colmenas sin causar daños al animal. Estos sistemas se consideran actualmente una de las soluciones más eficaces para compatibilizar la presencia del oso con la actividad apícola.
Durante este mismo mes ya ha sido protegido el primer colmenar afectado por ataques de oso en las inmediaciones de Oviedo. Además, el FAPAS ha intervenido recientemente en otro colmenar situado cerca de Trubia tras la visita de un ejemplar. En este segundo caso, las colmenas tuvieron que ser trasladadas temporalmente a otro emplazamiento debido a que la instalación inmediata de un cierre protector no era viable. Los expertos recuerdan que actuar rápidamente resulta fundamental para evitar que el oso vuelva repetidamente al mismo punto en busca de alimento.
La experiencia acumulada durante años en diferentes áreas de la Cordillera Cantábrica demuestra que las medidas preventivas reducen considerablemente los conflictos entre osos y apicultores, favoreciendo una convivencia más sostenible entre biodiversidad y actividad económica rural.
La recuperación del oso pardo cambia el paisaje faunístico de Asturias
El aumento de registros de osos cerca de Oviedo refleja también el éxito parcial de las políticas de conservación desarrolladas durante las últimas décadas en Asturias y otras regiones cantábricas. El oso pardo estuvo al borde de la desaparición en España durante el siglo XX debido a la caza, la pérdida de hábitat y la persecución humana. Gracias a los programas de conservación, vigilancia ambiental y recuperación de hábitats, la población cantábrica ha logrado recuperarse progresivamente hasta alcanzar cifras mucho más estables que hace apenas unas décadas.
Este crecimiento poblacional provoca ahora que algunos ejemplares exploren nuevos territorios y reaparezcan en zonas donde hacía muchos años que no existían observaciones frecuentes. Los científicos consideran que esta expansión constituye un indicador positivo sobre el estado de conservación de la especie. Sin embargo, la recuperación del oso también plantea nuevos retos relacionados con la coexistencia entre fauna salvaje y actividades humanas. Sectores como la ganadería, la agricultura y la apicultura necesitan medidas eficaces para minimizar daños y reducir tensiones sociales.
Los expertos insisten en que el futuro del oso pardo dependerá de mantener un equilibrio entre conservación, sensibilización ciudadana y apoyo a las comunidades rurales que conviven diariamente con una de las especies más emblemáticas de la biodiversidad ibérica.
Asturias refuerza su papel como refugio clave para la fauna salvaje
La creciente presencia de osos cerca de Oviedo confirma el enorme valor ecológico que todavía conservan muchos espacios naturales asturianos. A pesar del avance urbano y de las transformaciones del territorio, Asturias sigue siendo uno de los principales refugios para grandes mamíferos en España. Los bosques cantábricos albergan no solo osos pardos, sino también especies como lobos, corzos, jabalíes, nutrias y numerosas aves protegidas. Esta riqueza biológica convierte a la región en uno de los territorios con mayor biodiversidad del sur de Europa. FUENTE
