MADRID, 6 de mayo. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha confirmado que los 14 ciudadanos españoles a bordo del crucero ‘MV Hondius’, afectado por hantavirus, serán trasladados desde Granadilla (Tenerife) al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla en Madrid. Allí, se les proporcionará atención médica, se les mantendrá en observación y se someterán a cuarentena, según los protocolos clínicos establecidos.
“Allí se seguirán todos los protocolos necesarios. Seremos especialmente cuidadosos para proteger no solo a las personas que lleguen, sino también a la población en general. Adoptaremos todas las medidas de salud pública oportunas para evitar que, en caso de existir algún paciente sintomático, pueda producirse cualquier transmisión a terceros”, explicó García en una rueda de prensa tras la reunión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con los ministros de Interior, Sanidad y Transportes y Movilidad Sostenible.
La ministra señaló que se espera que el crucero, con 150 pasajeros de 23 nacionalidades, llegue al puerto de Granadilla de Abona en los próximos tres o cuatro días. Desde allí, los ciudadanos españoles, tras ser evaluados, serán trasladados a la base militar de Torrejón de Ardoz (Madrid) y, posteriormente, al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla.
“El Hospital tiene mecanismos de seguridad. Cuenta con la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN), que tiene las características para poder aislar a estas personas”, afirmó García, añadiendo que hay 16 camas UATAN disponibles en otros hospitales españoles.
En cuanto al tiempo de cuarentena de los ciudadanos españoles, la titular de Sanidad explicó que el periodo de incubación del hantavirus es de alrededor de 45 días, por lo que la duración del aislamiento se decidirá en conjunto con expertos. “El tiempo que consideremos que las personas deben permanecer en cuarentena dependerá de estas reuniones técnicas, en las que se determinará cuándo consideramos que es el día cero de ese contacto”, detalló.
Sin riesgo para Canarias
García aseguró que el proceso de auxilio y repatriación de los pasajeros que se llevará a cabo en Granadilla no supondrá “ningún riesgo” para la población canaria ni para su actividad económica. “España tiene todas las capacidades para atender a todas las personas y para mantener la protección de la salud pública como nos merecemos”, destacó.
En este contexto, la ministra explicó que los pasajeros que lleguen a Canarias, tanto internacionales como españoles, serán atendidos por equipos de Sanidad Exterior, que contarán con el apoyo de la Comisión Europea, la OMS y el ECDC. “Una vez en Canarias, se pondrá en marcha un mecanismo conjunto de evaluación sanitaria y de evacuación para repatriar a todos los miembros del pasaje, salvo que la condición médica lo impida”, indicó García, añadiendo que, por el momento, todos los pasajeros son asintomáticos.
La OMS pide a España el desembarco
García subrayó que la OMS solicitó este martes al Gobierno español que el crucero se dirigiera a las Islas Canarias, dada la capacidad técnica necesaria para realizar este tipo de desembarcos. “La OMS considera que España reúne las condiciones de desembarco en condiciones de seguridad y protección de la salud, no solo para minimizar el riesgo para pasajeros y tripulación, sino también para garantizar la protección de la salud pública frente a esta infección”, matizó.
El Gobierno también destacó que Cabo Verde ocupa el puesto 135 del mundo en el Índice de Desarrollo de la ONU y que su Gobierno ha reconocido no tener los medios técnicos ni humanos para realizar la operación. Una situación similar ocurre con los países vecinos: Guinea Bissau, Senegal y Mauritania.
El traslado y atención de las personas infectadas será cubierto íntegramente por sus aseguradoras o países de origen. El traslado del resto de los pasajeros se realizará mediante un mecanismo de evacuación conjunta de la Unión Europea, financiado en un 25 % por el país que lo habilita y un 75 % por la UE.
Cepa Andes del hantavirus
La ministra indicó que el brote de hantavirus del crucero pertenece a la cepa Andes. Esta cepa se transmite principalmente a través de roedores, especialmente por la inhalación de partículas presentes en lugares contaminados por su orina o excrementos, así como por el contacto directo con los animales o sus secreciones. “La transmisión entre personas no es habitual, pero no es descartable. Cuando se ha producido ha sido en situaciones de contacto muy estrecho y directo con las personas sintomáticas. Tiene una letalidad cercana al 50 %”, añadió.
