
MADRID, 26 Abr. – El portero del Real Zaragoza, Esteban Andrada, dejó una lamentable imagen en el derbi contra la SD Huesca al propinar un violento puñetazo al capitán local, Jorge Pulido. Este tenso desenlace tuvo lugar durante el encuentro de la jornada 37 de LaLiga Hypermotion en El Alcoraz.
El Huesca se quedó con los tres puntos tras ganar 1-0 gracias a un penalti convertido por Óscar Sielva, después de fallar otra pena máxima en el primer tiempo. Fue un duelo directo por la salvación, en el que ambos equipos aragoneses permanecen en zona de descenso, con 36 puntos para el Huesca y 35 para los maños.
Sin embargo, el fútbol se ensució y el resultado, aunque trascendente para lo que queda de temporada, pasó a un segundo plano debido a la tensión de los últimos minutos y el descuento. En un cruce con Pulido, Andrada empujó al defensor local, lo que llevó al árbitro a enseñarle una segunda amarilla que resultó en su expulsión.
En medio del conflicto, con los jugadores de ambos equipos enfrentados sobre el césped, el portero argentino perdió el control y corrió hacia Pulido, propinándole un tremendo puñetazo en la cabeza. El colegiado Arcediano Monescillo registró el incidente en su acta, añadiendo que hubo otras dos expulsiones por agresión tras la revisión del VAR.
El árbitro describió la secuencia de hechos: «En el minuto 99, tras ser expulsado por doble amarilla, Andrada se dirigió de forma violenta y agresiva a Pulido, corriendo y saltando hacia él, mientras le propinaba un puñetazo en la cara con uso de fuerza excesiva, derribándole al suelo, y originándole un hematoma en el pómulo izquierdo. Como consecuencia, se produjo una tangana entre jugadores».
Cuando la situación se calmó, se mostraron tarjetas rojas a Dani Tasende, del Zaragoza, por dar una patada a un rival, y a Dani Jiménez, portero del Huesca, quien se había ido corriendo tras Andrada y logró impactar otro puñetazo en la cara en medio de la tangana.
