
MADRID, 23 abr. – La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre el impacto de los «reveses financieros de 2025» en los resultados de la salud mundial, según se detalla en el Informe de Resultados que se publica anualmente antes de la Asamblea Mundial de la Salud para evaluar los progresos, logros y desafíos en la implementación del presupuesto.
El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, declaró: «2025 fue un año de decisiones difíciles – redefinición de prioridades y reajuste en un contexto de restricciones financieras y una creciente complejidad operativa – pero la OMS se adaptó, cumplió y siguió generando impacto donde más importaba». En este momento de «creciente incertidumbre global», enfatiza que «el papel de la OMS en la arquitectura sanitaria mundial es más crucial que nunca, pero este papel no puede sostenerse sin una financiación predecible, flexible y sostenible».
El informe destaca que las presiones financieras y el proceso de reorganización de la OMS tuvieron consecuencias inmediatas. Las medidas de recorte de gastos limitaron el apoyo técnico específico, incrementaron la dependencia de menos personal para gestionar tareas complejas y redujeron la supervisión en áreas sanitarias secundarias o especializadas.
Desde una perspectiva programática, se observan deficiencias en la vigilancia, laboratorios y la capacidad de respuesta ante brotes, lo que ha contribuido al resurgimiento del sarampión. Además, la escasez de recursos sigue poniendo en peligro la aplicación de normas y estándares para la tuberculosis, a pesar de los éxitos anteriores.
El informe también constata avances significativos en los tres objetivos del programa ‘Triple Billion’ del Decimotercer Programa General de Trabajo (PGT13) de la OMS para el período 2019-2025. Se estima que 567 millones de personas adicionales tuvieron acceso a servicios de salud esenciales sin incurrir en gastos médicos catastróficos en 2025, lo que representa un aumento de 136 millones respecto a 2024.
Asimismo, 698 millones de personas adicionales estuvieron mejor protegidas contra emergencias sanitarias en 2025, en comparación con la línea de base de 2018, lo que supone un incremento de 61 millones desde 2024. Se estima que, en 2025, habrá 1.750 millones de personas más que vivirán de forma más saludable en comparación con el nivel de referencia de 2018, representando un aumento de 300 millones desde 2024.
A pesar de estos avances, el informe advierte que aún quedan importantes objetivos por cumplir, lo que deja al mundo lejos de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud para 2030. No obstante, esta última instantánea, en el marco del GPW13, proporciona pruebas claras del valor de una OMS «sólida y con financiación sostenible», lo que refleja la colaboración duradera entre la OMS y sus Estados Miembros a nivel global, regional y nacional.
El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus también agregó: «El Informe de Resultados 2025 demuestra que, con el apoyo de la OMS y sus socios, los países han brindado beneficios tangibles a millones de personas. Sin embargo, no podemos dar por sentados estos logros. Protegerlos y ampliarlos requerirá un apoyo e inversión constantes, para que juntos podamos seguir impulsando la visión plasmada en la Constitución de la OMS: el más alto nivel posible de salud como derecho para todos».
Impacto significativo y áreas de mejora
Este último Informe de Resultados muestra avances significativos, aunque incompletos, en 46 indicadores de resultados y 121 indicadores de productos centrados específicamente en el desempeño de la Secretaría de la OMS. Estos indicadores están alineados con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, reflejando la rendición de cuentas conjunta entre la OMS y sus Estados Miembros.
En general, aproximadamente la mitad de los indicadores de resultados no se alcanzaron, sobre todo en entornos propensos a emergencias y con recursos limitados. Para los tres objetivos, las presiones financieras y el proceso de reorganización de la OMS tuvieron varias consecuencias inmediatas, como la reducción de la capacidad de recursos humanos para la prestación de servicios, el apoyo técnico limitado y la ralentización de la implementación de los programas.
El progreso hacia la cobertura sanitaria universal se impulsó mediante la ampliación de la cobertura de servicios para enfermedades transmisibles, como el VIH y la tuberculosis, así como la prevención de enfermedades bacterianas a través de un mejor saneamiento y el aumento del personal sanitario. Sin embargo, persisten deficiencias en áreas como el control de la diabetes, la vigilancia del sarampión y la protección financiera.
Los avances en materia de protección contra emergencias sanitarias reflejan mejoras en la preparación ante pandemias, los sistemas de alerta temprana y la capacidad de prevención y respuesta. Estos logros se vieron respaldados, en parte, por el Acuerdo sobre Pandemias y el Reglamento Sanitario Internacional revisado. Las áreas que requieren una implementación compleja, como la detección de enfermedades, la respuesta ante emergencias y la erradicación y transición de la poliomielitis, siguen presentando mayores dificultades, debido a limitaciones en la capacidad, la financiación y las operaciones de los países.
El progreso hacia una mejor salud y bienestar se impulsó gracias a las mejoras en el acceso a energía limpia en los hogares, agua potable, saneamiento e higiene, así como a la reducción de la contaminación atmosférica, el consumo de tabaco y alcohol. Las directrices mundiales, herramientas técnicas, normas y redes de la OMS desempeñaron un papel fundamental en el apoyo a estos logros.
