
BARCELONA, 20 Abr. – Un equipo del Institut de Recerca contra la Leucèmia Josep Carreras (IJC) ha identificado que un mecanismo biológico actúa como «interruptor de apagado» en el linfoma difuso de células B grandes (LBDCG), el tipo de cáncer hematológico más frecuente y uno de los más agresivos, informa este lunes el centro en un comunicado.
El trabajo, publicado en ‘The Journal of Immunology’, ha descubierto que un único interruptor molecular, el HDAC7, ejerce una doble función: es esencial para la formación de un sistema inmunitario sano y, cuando desaparece de las células tumorales, la enfermedad se vuelve más agresiva.
El equipo del IJC también ha demostrado que cuando se restaura el HDAC7 en células cancerosas se puede ralentizar, o incluso detener, el crecimiento tumoral.
El LBDCG es un cáncer que afecta a los linfocitos B del sistema inmunitario, responsables de producir los anticuerpos que protegen de las infecciones. Es el tipo más común de linfoma no Hodgkin y representa aproximadamente el 40% de los casos a nivel mundial. Sin embargo, pese a que algunos pacientes responden bien a la quimioterapia estándar, un porcentaje significativo no lo hace, lo que convierte en un desafío clínico la identificación de aquellos casos con mayor riesgo de mal pronóstico.
En este estudio, los investigadores demostraron que el HDAC7 actúa como una reguladora central: en ratones, la eliminación de esta proteína en los linfocitos B impide que completen su madurez, quedando bloqueadas en un estado inmaduro. Esto resulta en células que no generan anticuerpos adecuados y no se convierten en células inmunitarias plenamente funcionales, resumiendo que sin esta proteína el ‘entrenamiento’ del sistema inmunitario no da resultados.
Asimismo, al analizar muestras tumorales de pacientes con LBDCG, se observó que muchos presentaron niveles reducidos de este factor regulador clave. El análisis de datos de supervivencia de 292 pacientes mostró que aquellos con niveles reducidos de HDAC7 tenían un pronóstico «significativamente peor» en comparación con quienes tenían niveles más cercanos a la normalidad, lo que resalta que el HDAC7 funciona como un interruptor natural del cáncer.
Experimentos en laboratorio
En experimentos en el laboratorio, el equipo restauró de manera artificial la expresión de HDAC7 en células tumorales de LBDCG: las células cancerígenas dejaron de proliferar, comenzaron a morir y los tumores se redujeron significativamente al reactivar este «interruptor». Según los investigadores, estos resultados indican que el HDAC7 actúa como un supresor tumoral natural, controlando la proliferación de los linfocitos B, y que su pérdida contribuye directamente al desarrollo y la progresión del cáncer.
La investigadora principal, Maribel Parra, ha asegurado que estos hallazgos pueden «ayudar a clasificar a los pacientes con mayor precisión y, a largo plazo, a diseñar nuevas estrategias terapéuticas específicamente dirigidas a quienes más las necesitan».
