España duplica la financiación en neurociencia, pero su futuro es incierto
MADRID, 15 Abr. – La financiación pública destinada a la investigación en neurociencia en España se ha duplicado en la última década, alcanzando aproximadamente 1.400 millones de euros. Sin embargo, expertos del sector advierten que este crecimiento podría no ser sostenible, dado que gran parte del incremento depende de los fondos europeos vinculados al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.
«Se ha generado cierta incertidumbre sobre el futuro, ya que buena parte de estos recursos procede de los fondos europeos de Resiliencia, que han llegado a su fin. Por lo tanto, la clave es cómo sostener esta financiación y evitar que el impulso logrado en la productividad científica se deteriore», ha explicado la presidenta del Consejo Español del Cerebro, Mara Dierssen.
Este miércoles, el Consejo Español del Cerebro (CEC) ha presentado en la sede de la OMC en Madrid el primer análisis integral sobre la investigación en neurociencia en España (2014-2024). El documento subraya que, de los 1.400 millones de euros, el 90 por ciento de la financiación es de origen público, principalmente a través de la Agencia Española de Investigación.
Adicionalmente, España muestra una dedicación superior a la media europea en áreas como el Alzheimer, y un crecimiento en otros ámbitos como el autismo, la esquizofrenia y la psicosis, la discapacidad intelectual, la ansiedad o la migraña. Mientras tanto, otras patologías psiquiátricas muestran un descenso, reflejando una diversificación progresiva más que una reorientación clara.
«Las enfermedades cerebrales, y sobre todo las neurodegenerativas, son las que reciben la mayor parte de la investigación. Esto se debe en parte a la longevidad de la población española, que hace que estas enfermedades tengan un impacto mayor en nuestro país que en otros lugares», ha apuntado Dierssen.
Entre los diez países con mayor producción científica
En la última década, España ha logrado situarse entre los diez países con mayor contribución a la investigación mundial en neurociencia. El informe destaca que la producción científica ha crecido de forma sostenida, y el país mantiene un nivel de productividad estable, aunque con una contribución a la neurociencia inferior a la de otros países europeos de referencia.
«España ya se sitúa entre los diez países más productivos en neurociencia a nivel mundial y es un referente internacional. Este hecho resulta especialmente relevante ya que contamos con neurocientíficos de primer nivel», ha destacado la presidenta del Consejo Español del Cerebro.
No obstante, el impacto científico en términos de citas y el liderazgo internacional de España en neurociencia se encuentra, en promedio, por debajo de países de referencia. El documento señala la necesidad de reforzar la excelencia científica, así como de aumentar la capacidad de atracción de proyectos altamente competitivos, como las ayudas del Consejo Europeo de Investigación.
El análisis también indica que el sistema de investigación en neurociencia abarca una amplia diversidad de tipologías, incluyendo la básica, traslacional, clínica y salud pública, cada una con dinámicas, necesidades y retornos diferentes. «El problema es que solamente un 9 por ciento de los proyectos financiados se destinan a investigación básica, lo que evidencia un problema de enfoque conceptual. La investigación básica es fundamental, ya que, aunque no ofrezca un retorno inmediato, su impacto a medio y largo plazo es decisivo, como lo ha demostrado el desarrollo de las vacunas de la COVID-19», ha afirmado Sara Ricardo, científica y consultora senior en SIRIS Academic.
Alta concentración territorial
La financiación en neurociencia muestra una alta concentración territorial, con más del 60 por ciento en Cataluña y Madrid, y el 85 por ciento en cinco comunidades autónomas, sin cambios significativos en la última década.
Los autores del informe advierten que este patrón es consistente con la existencia de polos científicos consolidados, aunque plantea retos en términos de equilibrio territorial. La falta de infraestructuras de investigación y de una comunidad científica con un mínimo de masa crítica puede estar obstaculizando el desarrollo de la investigación en varias comunidades autónomas.
«Por orden, Cataluña, Madrid, Andalucía, País Vasco, Comunidad Valenciana y Galicia» son las regiones que concentran la investigación a nivel nacional», ha destacado Dierssen.
Los autores aseguran que los resultados reflejan que España cuenta con una base científica sólida y en expansión en neurociencias. No obstante, subrayan la necesidad de establecer una estrategia nacional y coordinada que refuerce la inversión sostenida, el equilibrio territorial y el liderazgo científico para convertir este crecimiento en un posicionamiento global de referencia.
«Necesitamos situar la investigación en neurociencia en España al mismo nivel que la investigación en cáncer», ha concluido Dierssen. El informe ha sido patrocinado por la Fundación Ramón Areces, el instituto de investigación e Innovación de Cádiz (INiBICA) y Merck.
