
El presidente de Argentina, Javier Milei, ha declarado que le «repugna» la cifra de inflación del 3,4% registrada en marzo. Este dato ha acercado la inflación en el primer trimestre del año a un 9,4%, a tan solo siete décimas del máximo previsto por el Ejecutivo para todo el año, que es del 10,1%. A pesar de esto, Milei ha reiterado su compromiso con su modelo político y económico, afirmando que continuarán «abrazando la ortodoxia» y manteniéndose fieles a los «valores judeocristianos».
En su intervención durante una conferencia organizada por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, Milei expresó: «Tendríamos un montó de cosas muy buenas para hablar el día de hoy, pero como soy Milei y detesto la forma de hacer las cosas de la política tradicional, y como odio la inflación, y como el dato no me gustó y me repugna, voy a hablar de inflación». Además, aseguró que en su Gobierno están «convencidos de que la inflación para adelante va a bajar».
El mandatario libertario justificó la inflación mencionando un supuesto «intento de la política de generar un golpe de Estado» contra su ejecutivo, así como la «estacionalidad» de marzo, que incluye factores como el inicio del curso escolar y la guerra en Irán, que habría impactado en el transporte y en el precio de la carne. «Si tomamos la inflación núcleo y le sacamos el efecto de la carne, está igual que el mes pasado, en 2,5%», añadió.
Por lo tanto, pidió «paciencia» y defendió que «no vamos a ir en contra ni de la teoría económica, ni de la evidencia empírica, ni tampoco vamos a vulnerar los valores morales a la hora de diseñar la política económica». Aseguró que la inflación se va a desplomar y que la economía retornará al fuerte sendero de crecimiento que se había experimentado antes de los «ataques de la política». Se basó en supuestos avances en «la demanda de dinero» y la actividad económica.
Milei concluyó su discurso manifestando que «no vamos a ceder un ápice en la política monetaria, en seguir desregulando, y vamos a seguir abriendo la economía». Reiteró su compromiso de «seguir abrazando la ortodoxia» y afirmó que «nuestra política es justa, es lo más importante». Refirió que esto tiene que ver con sus valores morales y enfatizó que «la moral como política de Estado dice que no nos vamos a apartar de los valores judeocristianos».
