Los gobiernos de Líbano e Israel han acordado continuar con las conversaciones para poner fin a los enfrentamientos entre el Ejército israelí y el partido-milicia chií Hezbolá, reactivados desde el pasado 2 de marzo. Este acuerdo se alcanzó durante un encuentro que ambas delegaciones mantuvieron bajo los auspicios de Estados Unidos.
Así lo recoge un comunicado conjunto difundido por el Departamento de Estado, que ha destacado que las conversaciones fueron «productivas» y se centraron en los pasos a seguir para iniciar negociaciones directas entre ambos países. La reunión fue catalogada como el primer encuentro importante de alto nivel entre los Gobiernos de Israel y Líbano desde 1993, y estuvo encabezada por el secretario de Estado, Marco Rubio, junto a los embajadores de Israel y Líbano en Washington, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh Moawad, respectivamente.
Estados Unidos ha apoyado a ambas partes, describiendo la jornada como un «hito histórico» y expresando su «esperanza» de que las próximas conversaciones superen el alcance del acuerdo de 2024, relacionado con el alto el fuego pactado en noviembre de ese año, y conduzcan hacia un «acuerdo de paz integral».
Asimismo, la Administración de Donald Trump mostró su respaldo a la continuidad de estos contactos, así como a los planes anunciados por Beirut para restablecer el monopolio de la fuerza, refiriéndose al desarme de Hezbolá y a poner fin a la influencia dominante de Irán en Líbano. En esta línea, reiteró el «derecho de Israel a defenderse de los continuos ataques» del grupo chií, enfatizando que cualquier acuerdo para cesar las hostilidades debe alcanzarse entre los dos gobiernos con la mediación de Estados Unidos, y no a través de vías paralelas. Además, la propuesta de negociaciones podría desbloquear una importante ayuda para la reconstrucción y recuperación económica de Líbano, así como ampliar las oportunidades de inversión para ambos países.
Por su parte, la delegación israelí reafirmó su compromiso con el desarme de todos los grupos terroristas no estatales y el desmantelamiento de la infraestructura terrorista en el país vecino, mostrando disposición a colaborar con el Ejecutivo libanés. Israel aseguró su compromiso de entablar negociaciones directas para resolver todas las cuestiones pendientes y lograr una paz duradera que refuerce la seguridad y estabilidad en la región.
En contraste, el equipo negociador libanés subrayó la «necesidad urgente» de que Israel respete «plenamente» el alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024 y detenga sus ataques contra Líbano, haciendo hincapié en los «principios de integridad territorial y plena soberanía estatal». Beirut ha solicitado además una tregua y «medidas concretas para abordar y aliviar la grave crisis humanitaria» que enfrenta el país debido al conflicto en curso, el cual se desató tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.
Cabe destacar que Líbano ha reclamado repetidamente a Israel la apertura de negociaciones bilaterales, un pedido que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aceptó el jueves pasado. Netanyahu ordenó mantener negociaciones directas con Líbano para establecer «relaciones pacíficas» y trabajar en el desmantelamiento de Hezbolá.
El desarme del grupo miliciano también ha sido demandado por las autoridades libanesas, enfrentándose al rechazo de Hezbolá, que se niega a dar ese paso hasta que Israel no ponga fin a su invasión en el país. El conflicto en Irán ha tenido repercusiones en Líbano, donde Hezbolá lanzó cohetes contra el Ejército israelí, quien a su vez ha intensificado sus ataques y avanzado en territorio libanés, justificando sus acciones como necesarias para crear una zona desmilitarizada que mejore la seguridad.
Hasta la fecha, las autoridades libanesas han elevado a casi 2.090 el número de víctimas mortales y más de 6.700 los heridos debido a los ataques de Israel desde el pasado 2 de marzo, incluidos más de 300 muertos y 1.100 heridos en la mayor oleada de ataques israelíes en una sola jornada.
