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MADRID, 9 Abr. (EDIZIONES) – La reciente alerta de las autoridades sanitarias francesas por la elevada exposición al cadmio, un metal pesado tóxico que se acumula en el organismo, ha encendido las alarmas en Europa. Sin embargo, ¿debe trasladarse esta preocupación a España?
Mientras en Francia casi la mitad de la población supera los niveles recomendados y se aconseja no consumir productos a base de cereales, como los cereales de desayuno, la bollería, el arroz, la bollería dulce y las galletas, además de patatas y algunas verduras, los expertos españoles llaman a la calma. Aseguran que la exposición está controlada y dentro de los márgenes de seguridad, aunque insisten en no bajar la guardia ante un contaminante «silencioso», que llega principalmente a través de la alimentación y del tabaco, y cuya acumulación a largo plazo sí plantea retos para la salud pública.
El Cadmio y su Acumulación en el Organismo
En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) —un organismo autónomo adscrito al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030— es la entidad responsable de controlar estos parámetros. Recuerda que el cadmio (Cd) es un metal pesado derivado de la actividad industrial y minera, que está presente en los fertilizantes, pudiendo acumularse en el suelo agrícola y en los alimentos que ingerimos.
Este metal ha sido clasificado como ‘carcinógeno en humanos’, con suficiente evidencia científica detrás. Presenta «numerosos efectos tóxicos», siendo la disfunción renal el principal efecto de una exposición prolongada, aunque también su impacto se sitúa a nivel óseo, pudiendo provocar desmineralización de los huesos. Además, el cadmio se acumula en el cuerpo durante mucho tiempo, principalmente en el hígado y riñón, habiéndose estimado una vida media de 10-30 años en humanos.
La preocupación mantenida por la exposición dietética al cadmio ha dado lugar a sucesivas evaluaciones a nivel europeo. Así lo indica Margarita Arboix, bióloga, presidenta de la Sociedad Española de Seguridad y Calidad Alimentarias (SESAL), exdirectora general de Agricultura del Ministerio de Agricultura y experta en residuos y seguridad alimentaria. Ella asevera que todos los metales pesados pueden ser carcinógenos en la práctica porque se acumulan y son difíciles de eliminar. A diferencia de los medicamentos, que suelen ser eliminados en poco tiempo, los metales pesados, como el cadmio, se fijan sobre todo en los riñones.
¿Cómo nos Afecta el Cadmio?
Arboix detalla que el cadmio llega a los humanos por varias vías: mediante el tabaco, el aire (contaminación de la industria), el agua y la ingesta de alimentos. «El cadmio que se encuentra en los fertilizantes fosfatados se incorpora a estos a partir de la roca mineral fosfórica, empleada en la elaboración de abonos. En la tierra, las plantas o el cereal lo absorben, y luego se convierten en harinas para hacer pan o croissants. Pero también lo ingieren los animales, y posteriormente, nosotros consumimos al animal, por lo que también nos llega de esta vía», explica.
Según la AESAN, en la población general no fumadora, la evidencia científica disponible sitúa a la dieta como la vía dominante de exposición al cadmio (90%). «Esta conclusión es coherente con las evaluaciones realizadas por la EFSA, que señala que los alimentos constituyen la principal fuente de exposición al cadmio en esta población, y la OMS también identifica la ingesta alimentaria (junto con el humo del tabaco) como la principal vía de exposición poblacional», añade.
El Comité Científico de AESAN ha evaluado específicamente la exposición dietética con datos nacionales en diversas ocasiones, destacando que la legislación de contaminantes se fija a través de la normativa europea. Existe ya un reglamento de 2023/915 que establece los niveles máximos de cadmio en cada tipo de alimento, como patatas, fruta, leche o pescado. Además, la EFSA ha establecido una ingesta dietética semanal tolerable (IST) de 2,5 microgramos de Cd/kg por persona y semana.
Dentro del Margen de Seguridad
En 2021, el Comité Científico de AESAN presentó su último informe sobre la evaluación del riesgo de la exposición de la población española al cadmio a través de la dieta, donde se resaltaba que «la exposición a cadmio se encuentra dentro del margen de seguridad para todos los grupos de población en España». Además, se ha constatado una reducción de la exposición dietética a cadmio de la población adulta española desde 2010, del 26% y 42% en la estimación de límite inferior y superior, respectivamente.
En cuanto a los alimentos, Arboix precisa que los ‘más cargados’ son los cereales y los productos a base de cereales (26,9%); hortalizas y productos vegetales (16%); raíces y tubérculos amiláceos (13,2%); patatas (13,2%); pan y panecillos (11,7%); productos de bollería fina (5,1%); productos de chocolate (4,3%); y moluscos (3,2%).
Los Niños: Un Grupo Especialmente Vulnerable
En última instancia, la pediatra experta en salud ambiental Elena Codina, del Hospital Sant Joan de Déu, destaca que los niños son los más vulnerables a las exposiciones ambientales como al cadmio debido a que comen y beben más cantidad de agua e ingieren más kilos de comida por superficie corporal que los adultos. «Por tanto, la proporción de tóxicos es superior en ellos y en sus órganos», argumenta Codina. Además, su sistema es inmaduro y se encuentra en pleno desarrollo. Sin olvidar que el cadmio se elimina muy lentamente del organismo.
Codina advierte que «el posible impacto evolutivo existe, pero en la mayoría de los niños no hablamos de un cuadro clínico llamativo, sino de un riesgo silencioso. Las primeras alteraciones suelen ser subclínicas a nivel renal y óseo». Así, no aconseja dietas restrictivas, sino que aboga por mantener una alimentación diversificada, evitando depender en exceso de alimentos ultraprocesados como cereales o cacao, así como moderar el consumo de mariscos y moluscos en niños pequeños. Además, subraya la importancia de alejar al máximo a los hijos de la exposición al tabaco, que es una fuente importante de cadmio.
