
MADRID 4 Abr. – En un contexto de incertidumbre económica por la nueva presión inflacionaria tras la guerra en Irán y crecientes tensiones geopolíticas con el petróleo rondando los 100 dólares por barril, surge una teoría que ilustra cómo algunos productos incrementan sus ventas durante las crisis y la recesión, incluso si no son artículos de primera necesidad.
El llamado ‘efecto pintalabios’ describe la tendencia de los consumidores de recortar sus compras en lujos excesivos, pero aumentar el gasto en pequeños caprichos asequibles que les permiten aliviar la tensión económica, como pintalabios, perfumes y cosmética selectiva. Así, en lugar de adquirir artículos de lujo que superan los 1.000 euros, los consumidores optan por productos de semilujo, como un pintalabios de más de 30 euros, permitiéndose un pequeño lujo.
Recientemente, la confianza económica de la eurozona experimentó un nuevo deterioro en marzo, marcando el segundo mes consecutivo de declive. Según el indicador de sentimiento económico (ESI) de la Comisión Europea, el índice disminuyó hasta los 96,6 puntos, su nivel más bajo desde septiembre del año pasado, frente a los 98,2 registrados en febrero. En este contexto, la teoría del efecto pintalabios se vuelve relevante para explicar las variaciones en los patrones de consumo.
Crecimientos en las grandes cotizadas en belleza
De acuerdo con el último informe de Bank of America (BofA), los ingresos de 26 importantes compañías cotizadas del sector de la belleza crecieron un 3,8% interanual en el cuarto trimestre de 2025, lo que supone un aumento de 50 puntos básicos respecto al trimestre anterior. Se prevé una tendencia similar para el primer trimestre de 2026, ya que la demanda de productos de belleza muestra un ligero aumento a pesar de la inestabilidad en Oriente Medio. BofA estima que el ‘efecto pintalabios’ continuará impulsando la demanda global de productos de belleza.
En términos geográficos, los datos de las tarjetas bancarias ‘BAC Card’ en Estados Unidos indican un aumento del 7% en el primer trimestre de 2026, hasta mediados de marzo, alineándose con los incrementos del cuarto trimestre de 2025. Además, Nielsen reporta un crecimiento en todas las categorías de productos de belleza de gran consumo en este primer trimestre, destacando las fragancias con un aumento del 51%, seguido de productos para manos y cuerpo (12%), cuidado del cabello y piel (8%) y maquillaje (7%), a excepción de los artículos solares que experimentaron una caída del 10%.
En Europa, el informe detalla que el mercado de la belleza tuvo un desempeño ligeramente mejor de lo esperado en el cuarto trimestre de 2025, mostrando una aceleración respecto a los mínimos del tercer trimestre. Sin embargo, en el primer trimestre de 2026, diez de los trece indicadores que Nielsen sigue en el mercado europeo de belleza registraron una ligera desaceleración frente al cuarto trimestre, aunque muchas categorías siguen en crecimiento, como productos de protección solar (5,6%), cuidado del cabello (3,4%), cuidado de la piel (3,8%) y ventas en farmacia (3,1%).
Yatsen y Puig destacan entre las empresas con mayores incrementos
Hasta la fecha, veinte empresas del sector de la belleza que cotizan en bolsa han reportado sus ingresos del último trimestre de 2025, según BofA. Más de la mitad de estas compañías registraron una aceleración intertrimestral respecto al tercer trimestre del mismo año. El mayor crecimiento reportado fue el del grupo chino Yatsen, con un aumento del 20,1%, seguido por la firma india Honasa (16,1%), la suiza Galderma (12,6%) y la española Puig (9,8%).
Con respecto a Puig, las ‘Fragancias y Moda’ representaron el 72% de su facturación en 2025, alcanzando 3.646 millones de euros, un 6,4% más que el año anterior. Además, el segmento de ‘Maquillaje’ contribuyó con el 17% de las ventas netas, sumando 845 millones de euros, lo que representa un incremento del 13,7% gracias al buen rendimiento de Charlotte Tilbury. En el ámbito del ‘Cuidado de la piel’, las ventas alcanzaron 551 millones de euros, el 11% del total, lo que supone un aumento del 8,9% en comparación con 2024.
Pérdidas en el sector del lujo
Según el informe de BofA, el conflicto en Oriente Medio afecta de forma manejable, aunque representa una amenaza potencial para el sector, dada la exposición directa de ingresos en la región y la desaceleración de los flujos turísticos globales, especialmente perjudicando a las categorías de belleza de lujo y prestigio. Los datos de BofA muestran que, a pesar de esto, el sector del lujo se mantiene en cifras positivas en el primer trimestre de 2026, con crecimientos de doble dígito en el gasto en artículos de lujo y en tiendas de joyería en Estados Unidos.
No obstante, a finales de 2025, importantes marcas de lujo reportaron caídas significativas en sus beneficios. Moët Hennessy Louis Vuitton (LVMH) reportó un beneficio neto atribuido de 10.878 millones de euros, lo cual representa un descenso del 13,3% en comparación con el año anterior. Sus ingresos retrocedieron un 4,6%, hasta los 80.807 millones de euros. En cuanto a los segmentos de negocio, la división de moda y marroquinería generó 37.770 millones de euros, un 8% menos, mientras que el comercio minorista vio incrementos del 0,5%, sumando 18.348 millones de euros. Además, los ingresos de joyas y relojes disminuyeron un 0,9%, alcanzando 10.486 millones de euros.
En un contexto similar, el grupo Kering, propietario de marcas como Gucci y Balenciaga, reportó un beneficio neto atribuido de 72 millones de euros al cierre de 2025, lo que representa una caída del 93,6% respecto al resultado de un año antes. Su cifra de negocio fue de 14.675 millones de euros, un 13% menos, mientras que los ingresos operativos se limitaron a 1.047 millones de euros, lo que significa un descenso del 52,4%.
A pesar de este panorama en el sector del lujo, firmas como Hermès lograron beneficios de 4.855 millones de euros, lo que implica un crecimiento del 5,5% frente a un escenario delicado. Según el semanario británico The Economist, las marcas de lujo europeas han cambiado su enfoque, dirigiendo sus ventas menos hacia los consumidores europeos y más hacia «promotores inmobiliarios de Florida, jeques árabes o magnates chinos».
