
MADRID 2 Abr. – El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, ha hecho un llamado este jueves a reducir la violencia en Oriente Próximo. Esta solicitud llega tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, que anticipa más ataques en las próximas semanas.
Albanese ha ajustado su postura en relación con el conflicto a lo largo del tiempo. Inicialmente, argumentó que la guerra era necesaria para «evitar el desarrollo de un arma nuclear por parte de Irán». Sin embargo, ha cambiado su discurso, afirmando que los bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel «han mermado las capacidades de la fuerza aérea, naval e industrial de Irán».
«Ahora que se han alcanzado estos objetivos, lo que queda por cumplir está sin aclarar, así como cuál podría ser el resultado», aseveró Albanese en un discurso desde Canberra, la capital del país. «Lo que está claro es que a medida que se alarga, mayor es el impacto sobre la economía mundial», añadió.
El miércoles, el mandatario australiano advirtió que los próximos meses «no serán fáciles» para la población debido a los efectos de la ofensiva desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán y las repercusiones que esto está teniendo en la región.
Albanese subrayó: «Australia no es parte en esta guerra, pero todos los australianos están pagando precios más altos por ella», advirtiendo también que la situación afectará a los mercados.
Sus declaraciones se producen en medio de un aumento constante en el precio de la gasolina, resultado de la crisis energética provocada por la situación en el estrecho de Ormuz. Irán continúa atacando a países del golfo Pérsico como respuesta a la ofensiva, la cual ya ha dejado más de 2.000 muertos en territorio iraní.
