
Archivo – Artritis – GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / STOCKDEVIL – Archivo
MADRID, 5 Ene. (EUROPA PRESS) – La reumatóloga en el Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar en Madrid, María Andreina Terán, ha destacado que las épocas de más frío y humedad suelen coincidir con un repunte de las molestias articulares, sobre todo en personas con artritis o artrosis. Esto provoca una mayor rigidez al levantarse, dolor al iniciar el movimiento o una sensación de peso en rodillas, manos y caderas.
Aunque estos factores climáticos no provocan por sí mismos la enfermedad, sí pueden intensificar sus síntomas, haciendo que la musculatura se contraiga, que las articulaciones se muevan con más dificultad y que pequeños esfuerzos habituales, como subir escaleras o caminar por la calle, se perciban como más dolorosos.
Mientras que la artrosis se relaciona con el desgaste progresivo del cartílago articular, la artritis implica un componente inflamatorio más marcado que puede afectar a personas de distintas edades.
Terán explica que «los cambios de temperatura y de humedad influyen en cómo las articulaciones gestionan la inflamación y en cómo el sistema nervioso interpreta el dolor. En épocas de frío y humedad se observa más rigidez, menor elasticidad de los tejidos y una percepción más intensa de las molestias, especialmente en pacientes con artrosis y artritis. Si a esto se suma una menor actividad física, el resultado suele ser un empeoramiento de los síntomas».
Estas dinámicas hacen que tanto el dolor como la rigidez se mantengan a largo plazo. La reducción de la actividad implica una menor estabilidad muscular, motivo por el que desde Sanitas se ha señalado la importancia de cuidar las articulaciones en estos entornos.
Abrigar las Articulaciones Expuestas
Entre los cuidados recomendados, se encuentra abrigar bien las articulaciones expuestas. Es fundamental usar ropa térmica ligera, guantes y calcetines de lana, ayudando a mantener una temperatura estable en manos, rodillas y pies, ya que una articulación caliente se mueve con más facilidad y tiende a registrar menos rigidez al iniciar la marcha.
Asimismo, mantener una rutina de movimiento diario dentro del hogar es igualmente importante. Realizar paseos suaves y ejercicios de movilidad articular en brazos y piernas, además de pequeños cambios de postura a lo largo del día, previene que las articulaciones se queden inmóviles durante muchas horas seguidas.
Los expertos también recomiendan calentar antes de salir a la calle, ya que unos minutos dedicados a la movilidad de hombros, caderas y rodillas preparan la musculatura y las articulaciones para afrontar el cambio de temperatura exterior, reduciendo la sensación de tirantez y mitigando la probabilidad de molestias al iniciar el movimiento.
Por otro lado, instan a adaptar el esfuerzo al nivel de dolor. En días de frío intenso o alta humedad, se debería reducir la duración de las salidas, alternando periodos de actividad con breves descansos. Esto permite que las personas se mantengan activas sin desencadenar un dolor intenso y prolongado.
Terán enfatiza que «estos ajustes cotidianos marcan una diferencia real en el bienestar de las personas con artritis y artrosis. El objetivo no siempre consiste en eliminar por completo el dolor, sino en que resulte manejable y compatible con una vida activa. Un plan que incluya protección frente al frío, ejercicio adaptado y seguimiento del equipo sanitario ayuda a conservar autonomía y fuerza muscular».
Sin embargo, ha subrayado que cuando el dolor es «muy intenso» o limita «en exceso» la actividad diaria, lo mejor es acudir a un especialista, ya sea de forma presencial o a través de videoconsulta. «Una parte importante del tratamiento no farmacológico consiste en romper ese círculo con movimiento adaptado, ejercicio suave y medidas sencillas de protección frente al frío», concluye la directora médica de Sanitas Mayores, Miriam Piqueras.
