El 78% de la demanda turca de hierro fundido es satisfecha por Rusia, que aumentó sus exportaciones de este material un 109% interanual entre enero y octubre, alcanzando los 1.440.000 toneladas. Se espera que continúe creciendo el próximo año, de acuerdo con el análisis del periódico Kommersant.
De este modo, las restricciones impuestas por la UE y Estados Unidos, que gravan las importaciones en función del volumen de emisiones de CO2 durante su producción, han provocado un aumento en los precios del arrabio -fundición de hierro- y han generado una mayor demanda por parte de la metalurgia que utiliza el metal ruso como materia prima.
El papel de Turquía en el mercado europeo del acero
Concretamente, en octubre, los suministros a Turquía crecieron un 132% interanual, hasta llegar a 150.130 toneladas. En contraste, Kazajistán, su competidor más cercano, redujo sus exportaciones durante los primeros diez meses un 14,7%, hasta alrededor de 120.000 toneladas. Asimismo, los envíos por parte de Ucrania también aumentaron, alcanzando las 75.380 toneladas, un 4,1% más.
Los proveedores rusos ya están firmando acuerdos para exportar sus producciones de hierro fundido en enero y febrero.
El director del Centro de Pronósticos Económicos de Gazprombank, Alexandr Semin, sostiene que si los turcos producen aleaciones de forma más limpia que sus competidores asiáticos, podrán suministrar a la UE, lo que a su vez repercutirá en un aumento de la demanda de materias primas rusas.
Aumento del uso de hierro fundido ruso
Sin embargo, dado el limitado número de países a los que pueden exportar el hierro fundido debido a las sanciones impuestas tras el inicio de la guerra en Ucrania en 2022, los expertos no prevén un aumento significativo de las exportaciones rusas durante el primer trimestre del próximo año.
En plena crisis de la siderurgia en Rusia, la producción nacional de arrabio ha disminuido menos que la de otros productos ferrosos. Según la empresa de reciclaje de chatarra Chermet, entre enero y noviembre Rusia produjo 45,9 millones de toneladas de hierro fundido, un 1,6% menos que el año anterior.
Mientras tanto, la producción de laminados cayó un 4,8% y la de tubos un 18,4% en el mismo periodo.
Como afirma Javier Sanz, responsable de exportación de Bralo, una empresa española fabricadora y distribuidora de piezas industriales, el dominio turco frente a los asiáticos en el mercado europeo es posible, dado que «son el segundo mayor productor en Europa por detrás de Alemania».
Además, señala que «la depreciación de su moneda favorece que sus productos sean más asequibles a la hora de exportarlos». Sin embargo, esto no necesariamente se aplicará a todos los bienes. «China utiliza mucha energía renovable, y los proveedores te facilitan la huella de carbono si la pides, aunque otra cosa es la veracidad de estos datos», comentó.
Consecuencias de las sanciones a Rusia
Según diversos analistas y medios independientes, la industria metalúrgica rusa está en declive debido a las sanciones europeas: la producción y la demanda han caído, y la rentabilidad de las exportaciones a Asia es prácticamente nula.
Antes de la guerra en Ucrania, el 80% de las importaciones de la Unión Europea de productos de acero semiacabados provenía de Rusia y Ucrania, mientras que para Rusia esto representaba el 30% del total de sus exportaciones de acero.
Los envíos de Rusia a Turquía han aumentado considerablemente, superando a otros proveedores como Kazajistán y Ucrania. Aunque los exportadores rusos están cerrando contratos a corto plazo, los expertos prevén un crecimiento limitado en el futuro debido a las sanciones que restringen el acceso al mercado.
La sólida posición de Turquía como importante productor europeo de acero, junto a la debilidad de su moneda nacional, refuerza aún más su ventaja exportadora. Sin embargo, los analistas advierten que la metalurgia rusa sigue enfrentando una caída en la producción, una demanda cada vez menor y rentabilidad limitada desde que perdió su acceso al mercado europeo antes del conflicto bélico.
