Fotografía del 12 de diciembre de 2025 que muestra galletas de GingerBread Lane, las casas del pueblo de pan de jengibre más grandes del mundo, en Nueva York (Estados Unidos). EFE/ Ángel Colmenares
Por Jan Téllez Asensio | Nueva York (EFE). Con 700 casitas y locales tallados uno a uno, el célebre GingerBread Lane, el pueblo de pan de jengibre más grande del mundo, regresa estas Navidades a Nueva York convertido en un retrato dulce de la ciudad. En este pueblo, conviven un taxi amarillo, un tramo de la Quinta Avenida, los almacenes Macy’s y hasta un restaurante halal, todo en versión galletera.
Cientos de casitas, locales y detalles en miniatura hechos con galletas de jengibre parecen cobrar vida entre olores azucarados y miradas de asombro de niños y niñas que disfrutan de esta exposición anual que rinde homenaje a la Gran Manzana.
Las icónicas bocas de metro, una tienda de donuts, la avenida más filmada del mundo, los famosos cascanueces, taxis amarillos y los almacenes Macy’s de la calle 34 son algunos de los detalles del paisaje galletero que GingerBread Lane ofrece este año.
Tampoco faltan varias representaciones de la diversidad cultural y gastronómica de la ciudad, como un restaurante halal en honor al colectivo musulmán, además de una tienda de bolas de matzá (albóndigas) y un dreidel (peonza) que hacen alusión a la comunidad judía de Nueva York, una de las más grandes del mundo fuera de Israel.
Una vida dedicada al jengibre navideño
El creador de GingerBread Lane, Jon Lovitch, ostenta el récord mundial Guinness como autor del pueblo de jengibre más grande del mundo desde 2013, cuando construyó su mayor obra hasta el momento con unos 300 kilos de masa de jengibre casera, otros 300 kilos de dulces y aproximadamente 1.700 kilos de glaseado.
«He estado haciendo pueblos de pan de jengibre durante 32 años y este es el décimo año que lo hago como mi trabajo a tiempo completo. Antes era chef ejecutivo de hoteles en Nueva York, pero en 2016 dejé ese trabajo para poder dedicarme solo a los pueblos de jengibre porque me encanta hacer feliz a la gente», explica Lovitch a EFE.
«La parte más divertida es ahora. Cuando la gente viene a verlo y está muy feliz. Este fin de semana va a estar muy concurrido. Y esa es la mejor parte, la que más disfruto: ver las sonrisas y ver a la gente feliz», describe Lovitch.
Lovitch trabaja en estos pueblos de jengibre durante todo el año y los va almacenando en el sótano de su apartamento en Queens, donde tiene su taller de casas de pan de jengibre, acumulando las creaciones conforme las va horneando.
Exposición en cinco ciudades de EE.UU.
De hecho, antes de fin de año y a pesar de que el Gingerbread Lane 2025 sigue en exposición, ya empezará a trabajar en la creación que se exhibirá en las Navidades de 2026: «Lo que me ocupa la mayor parte del año es fabricar y preparar todo, especialmente en noviembre y diciembre, que casi no duermo», añade.
Nueva York no es la única ciudad donde Lovitch expone sus casitas de pan de jengibre: «La parte más complicada y frustrante del año es cerrar los acuerdos de dónde exponer mis creaciones entre decenas de opciones. Este año las cinco ubicaciones son Nueva York, Boston, Chicago, Washington D.C. y Houston», apunta.
El pueblo de 700 casitas de jengibre de este año en Nueva York ocupa unos 25 metros cuadrados y se encuentra expuesto de forma gratuita al público en el recibidor del multifuncional edificio Starrett-Lehigh, en el barrio de Chelsea, en Manhattan. A pesar de que los visitantes no pueden acercarse a tocarlo, todos están invitados a llevarse un olor a Navidad único al observar esta enorme y dulce creación.
