Durante décadas, muchos castañares y avellanares tradicionales han sufrido el abandono, la intensificación inadecuada o la sustitución por modelos productivos más agresivos. En este contexto, el proyecto Montes Vivos ha trabajado en cuarenta parcelas de Andalucía, Asturias, Galicia, Navarra y País Vasco; superando las 100 hectáreas demostrativas. Con la colaboración de equipos científicos de referencia, este proyecto busca demostrar que estos agrosistemas pueden gestionarse de forma más sostenible y resiliente, generando nuevas oportunidades de rentabilidad a pesar de los importantes desafíos que enfrentan, como el cambio climático, las plagas, la falta de rentabilidad y el escaso apoyo político.
Para SEO/BirdLife, Montes Vivos ratifica que la ciencia, la silvicultura y la biodiversidad pueden caminar juntas. Confirma que la transición ecológica no es un freno, sino una oportunidad para el campo, la salud y la economía rural, donde producir con biodiversidad supone producir mejor para la gente y el territorio.
Los resultados obtenidos resaltan la importancia de un proyecto como Montes Vivos, que apuesta por la sostenibilidad de los sistemas agroforestales y sus valores a largo plazo, y manifiesta la necesidad de mejorar el conocimiento y la comprensión de los diferentes cambios experimentados y de las implicaciones generadas por los procesos de intensificación y abandono en el actual contexto social y ambiental.
Evidencia científica para revitalizar castañares y avellanares
Montes Vivos ha seguido una metodología replicable para diseñar un futuro sistema de seguimiento basado en evidencia científica. Entre sus principales aportaciones se encuentra la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza para la silvicultura de estas formaciones y la primera gran base de datos de biodiversidad en castañares y avellanares.
Se han muestreado 50 hectáreas, estableciendo 199 estaciones de escucha en 25 parcelas participantes. Según datos de 2024, se han identificado 58 especies de aves en el castañar y 21 en el avellanar. En total, se han registrado 1.773 ejemplares de aves, con una densidad media de 508 individuos por cada 10 hectáreas, lo que indica que avellanares y castañares sustentan una comunidad de aves con valores de invernada y reproducción similares a los existentes en bosques caducifolios y de ribera.
Montes Vivos ha seguido una estructura metodológica replicable que permite diseñar un futuro sistema de seguimiento basado en evidencia científica.
En cuanto a la rentabilidad de las formaciones de avellanos y castaños, los datos indican que:
- Existe una demanda creciente de productos vinculados a la cadena de valor de avellanares y castañares, que no se corresponde con la capacidad productiva actual.
- El umbral de rentabilidad se alcanza a partir de 5 hectáreas, aunque en algunos casos se puede lograr a partir de 3 hectáreas. Fincas con producciones que superen los 1.500 kg/año comienzan a ser rentables.
- Estas cifras se logran en algunas parcelas del sur peninsular; sin embargo, la estructura minifundista del territorio en el norte dificulta alcanzar estos umbrales.
- Se destaca la necesidad de abrir nuevas oportunidades de valor añadido que complementen la producción con la valorización de los servicios ecosistémicos de castañares y avellanares.
La escasez de industria transformadora que aporte valor añadido en el sur y la falta de asociacionismo y organización entre productores en el norte son factores críticos que deben abordarse para mejorar la situación del sector.
Asimismo, ha quedado evidente un creciente interés social por el futuro de los avellanares y castañares, especialmente por la falta de relevo generacional y la escasez de mano de obra cualificada. Los consumidores perciben la recuperación de la biodiversidad como un valor añadido en su cesta de la compra y toman un papel protagónico al apostar por la naturaleza con garantías.
Propuesta de acciones
SEO/BirdLife propone un paquete de acciones que combinan tradición e innovación para movilizar recursos económicos públicos y privados que beneficien a quienes apuestan por mantener las formaciones de avellanar y castañar. Estas acciones incluyen:
- La creación de una marca de calidad que aporte valor añadido al producto, generando orgullo y vinculación entre consumidores y productores.
- La implementación de un pack de medidas fiscales vinculadas a objetivos de biodiversidad que actúen como sistema de Pago por Servicios Ambientales.
- El desarrollo de un sistema de micromecenazgo mediante apadrinamiento, para estrechar la relación entre productores y consumidores.
- El estudio para la creación de una moneda social digital de capital natural que valorice los servicios ecosistémicos de avellanares y castañares, movilizando recursos privados en favor de productores a través de la compensación de la huella ESG de empresas o instituciones.
- La movilización de recursos económicos mediante un fondo de impacto para impulsar startups y proyectos innovadores que ofrezcan soluciones sostenibles en los ámbitos agroforestal, climático y rural.
Pertinencia y necesidad del proyecto
Para conocer la percepción social sobre castañares, avellanares y sus productos asociados, así como sobre Montes Vivos, se realizaron dos estudios a nivel nacional, encuestando a 1.437 personas. Los resultados evidencian la importancia de este ecosistema. Un 71,6 % de los encuestados reconoce su valor como refugios de biodiversidad, aunque solo el 42,6 % los identifica por su función de suministradores de alimentos. Un 91,3 % considera posible compatibilizar la conservación del entorno natural con el fomento del crecimiento económico.
Asimismo, un 94,6 % reconoce la relevancia del sector primario, identificando el relevo generacional (91,6 %) y el refuerzo del papel de la mujer (86,4 %) como principales necesidades. Con respecto a Montes Vivos, aproximadamente el 10 % de los encuestados tiene conocimiento del proyecto, y una gran mayoría (87,7 %) lo valora positivamente, con un 94,2 % interesado en participar en futuras actividades.
Por unos Campos Vivos
Montes Vivos se integra en los resultados de Secanos Vivos, proyectos que se originan como evolución natural de LIFE Olivares Vivos, lanzado por SEO/BirdLife en 2015, que ha demostrado que la recuperación de biodiversidad en sistemas agrarios puede traducirse en valor añadido y diferenciación en el mercado. Montes Vivos adapta esta experiencia a explotaciones agroforestales.
SEO/BirdLife avanza hacia ‘Campos Vivos’, un modelo agrícola más sostenible y competitivo, alineado con las demandas del medio rural y de la sociedad. Este enfoque promueve un modelo de gobernanza y diálogo donde cooperan agricultores, cooperativas, técnicos, científicos, administraciones y consumidores.
El proyecto Montes Vivos cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.
Montes Vivos subraya el valor social de este modelo. La gestión activa de castañares y avellanares genera empleo local, recupera saberes tradicionales y fortalece el vínculo entre las personas y el territorio. Además, estos montes bien conservados actúan como sumideros de carbono, protegen el paisaje y reducen el riesgo de incendios.
En definitiva, Montes Vivos evidencia que invertir en biodiversidad es una estrategia rentable, capaz de revitalizar el medio rural, asegurar producciones sostenibles y construir un futuro donde economía y naturaleza avancen de la mano.
