
– RASI BHADRAMANI/ ISTOCK – Archivo
MADRID, 15 Dic. (EUROPA PRESS) – El virus de la hepatitis C (VHC) puede provocar una infección crónica que afecta a aproximadamente 50 millones de personas en todo el mundo y causa cerca de 242.000 muertes al año, principalmente debido a la cirrosis y el cáncer de hígado que resultan de esta enfermedad.
A pesar de que la infección es curable mediante un tratamiento farmacológico de 8 a 12 semanas, las tasas de tratamiento son todavía bajas, en parte debido a la falta de pruebas diagnósticas asequibles y de fácil acceso.
Diagnóstico exprés que podría salvar millones
Una prueba de precisión para la hepatitis C proporciona resultados a los pacientes en tan solo 15 minutos, lo que representa un 75 % más rápido que otras pruebas rápidas de VHC. Esta técnica, considerada la más rápida hasta la fecha para diagnosticar el virus de la hepatitis C, ha sido desarrollada por científicos de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos.
Este diagnóstico de alta velocidad es fundamental para iniciar el tratamiento de los pacientes antes de que abandonen su cita, lo que puede prevenir complicaciones dolorosas y costosas, e incluso la muerte. La investigación detrás de esta innovadora prueba se ha publicado en ‘The Journal of Infectious Diseases’.
“Hemos logrado desarrollar una prueba de diagnóstico que se puede realizar en el punto de atención durante la visita clínica del paciente, lo que podría permitir el diagnóstico y tratamiento el mismo día, apoyando así los esfuerzos de eliminación del VHC”, comenta Sally McFall, codirectora del Centro de Innovación en Tecnologías de Salud Global (CIGHT) en la Escuela de Ingeniería McCormick de la Universidad Northwestern, quien fue parte del desarrollo de esta prueba.
Así funciona la prueba que rompe los tiempos de espera
La prueba ha demostrado un excelente rendimiento analítico y clínico, señala McFall. Además, podría desempeñar un papel crucial en el ambicioso objetivo de la Organización Mundial de la Salud de eliminar el VHC para 2030.
“Esta prueba podría revolucionar la atención del VHC a nivel mundial al mejorar drásticamente el diagnóstico, acelerar la adopción del tratamiento y permitir que más personas se curen más rápido”, agrega la doctora Claudia Hawkins, coautora del estudio y directora del Centro de Enfermedades Infecciosas Transmisibles y Emergentes Globales del Instituto Robert J. Havey, MD para la Salud Global de Northwestern. “Al reducir los retrasos y simplificar las vías de prueba, tiene el potencial de salvar millones de vidas de las devastadoras complicaciones hepáticas del VHC no tratado”.
El diagnóstico de la hepatitis C se realiza en dos pasos. Primero, una prueba de anticuerpos determina si el paciente ha estado expuesto al virus. Si el resultado es positivo, se lleva a cabo una segunda prueba PCR para detectar la presencia de ARN viral y así determinar si el paciente tiene una infección activa. Sin embargo, el personal sanitario suele enviar la muestra de PCR a un laboratorio central para su análisis, lo que puede tardar días o incluso semanas.
Posteriormente, el paciente debe acudir a su médico para recibir los resultados. Aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha aprobado otra prueba de VHC que se realiza en el punto de atención, los resultados de esta técnica aún tardan entre 40 y 60 minutos, lo que es considerablemente más largo que el tiempo típico de una consulta clínica, concluye McFall.
