Un histórico tratado de la ONU para salvaguardar la biodiversidad marina en alta mar ya ha alcanzado las 60 ratificaciones requeridas para su entrada en vigor, allanando el camino para que empiece su aplicación en enero de 2026. Marruecos y Sierra Leona se han unido a la lista de Estados que ratificaron el acuerdo, convirtiéndose en las partes 60 y 61 del pacto.
El Tratado de Alta Mar, formalmente conocido como Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas situadas fuera de la Jurisdicción Nacional (Acuerdo BBNJ), fue adoptado por los Estados Miembros de la ONU tras casi dos décadas de negociaciones.

Cómo funciona el Tratado de Alta Mar y qué cambia en los océanos
El Tratado de Alta Mar entrará en vigor el próximo 17 de enero, tras lograr la ratificación de 60 países el pasado mes de septiembre. Este documento es de gran importancia para vigilar actividades fuera de las jurisdicciones nacionales, en un momento en el que varios actores consideran la posibilidad de iniciar la minería en los fondos marinos.
Oficialmente conocido como Acuerdo sobre la Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales (BBNJ, por sus siglas en inglés), fue aprobado el 19 de junio de 2023, tras un largo proceso de negociaciones entre los países miembros de Naciones Unidas que se remonta a 2015.
En ese año, un Comité Preparatorio recomendó la elaboración de un texto que sirviera como instrumento internacional jurídicamente vinculante en el marco de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS, por sus siglas en inglés), para la conservación y uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas fuera de las jurisdicciones nacionales del océano (200 millas).
En 2017, la Asamblea General de Naciones Unidas convocó una Conferencia Intergubernamental para analizar el documento, que concluyó con un consenso en el quinto periodo de conversaciones, logrando la aprobación del Acuerdo BBNJ en junio de 2023.
Los primeros pasos institucionales hacia la COP del Tratado
El acuerdo establece los principios para la conservación y uso sostenible de toda la biodiversidad marina más allá de los límites nacionales, abarcando una superficie aproximada de 190 millones de kilómetros cuadrados (km²), casi la mitad de la superficie del océano en todo el planeta, que alcanza más de 361 millones de kilómetros cuadrados.
La entrada en vigor marcará el inicio de la puesta en marcha y un cambio significativo en cómo la comunidad internacional debe proteger y gestionar el océano global, afirman desde la organización High Seas Alliance.
Las cuatro cuestiones más importantes recogidas en el Tratado de Alta Mar incluyen: la conservación de los recursos genéticos marinos, una distribución justa y equitativa de los beneficios, la creación o incremento de áreas marinas protegidas (AMP), evaluaciones de impacto ambiental, y la creación de capacidades y transferencia de tecnología marina.
Esto implica que, a través de esta herramienta, se regularán las actividades humanas en alta mar mediante el desarrollo de normas ambientales contempladas en el Convenio de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, lo que se considera una constitución para los océanos.
Adicionalmente, el tratado incluye la creación de una Conferencia de las Partes (COP) y varios organismos dependientes, junto con un mecanismo de intercambio de información y una secretaría, así como un mecanismo de financiación.
Qué regula el BBNJ: recursos, impacto y áreas protegidas
Chile fue el primer país en ratificar el BBNJ y ha solicitado ser la sede de la secretaría, que se ubicará en la ciudad portuaria de Valparaíso, según indicó en Atenas el director de Medio Ambiente, Cambio Climático y Océanos del Ministerio chileno de Relaciones Exteriores, Julio Cordano.
España firmó el BBNJ en septiembre de 2023, durante la presidencia del Consejo de la Unión Europea, convirtiéndose en el primer país europeo en depositar el acuerdo de ratificación en la sede de Naciones Unidas en Nueva York el 4 de febrero de 2025, seguido un día después por Francia.
Asimismo, otros primeros países en ratificar el Tratado incluyeron a Bangladesh, Barbados, Belice, Cuba, Maldivas, Mauricio, Micronesia, Mónaco, Palau, Panamá, Seychelles, Singapur, St. Lucia, Timor Oriental, así como otros Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID), cuyos ecosistemas marinos son fundamentales para sus economías y resiliencia climática.
Estados Unidos firmó el BBNJ, pero no ha ratificado el documento en la sede de Naciones Unidas.
El objetivo 30×30 y la futura red de áreas protegidas
Una vez en vigor, la Comisión Preparatoria, que se ha reunido a lo largo de este año y que mantendrá otro encuentro a inicios de 2026, continuará trabajando para sentar las bases de las instituciones del tratado, incluyendo la secretaría, el Órgano Científico y Técnico y el Comité de Acceso y Distribución de Beneficios, entre otros organismos subsidiarios.
Con la entrada en vigor del BBNJ, se espera la creación de una amplia red global de áreas marinas protegidas en alta mar, que apoyen el compromiso de proteger el 30% del océano para 2030, más conocido como 30×30.
