Asia y otros países en vías de desarrollo tienen el índice más alto del mundo en intoxicaciones por metanol, con Indonesia, India y Vietnam a la cabeza, según la organización Médicos Sin Fronteras (MSF). Recientemente, se han reportado nuevos casos en Laos, donde seis turistas han fallecido a raíz de la supuesta ingesta de alcohol adulterado con este componente.
En la última década, Indonesia ha registrado el mayor número de casos, alcanzando los 329 vinculados a la ingesta de metanol, en gran parte debido al consumo local de un licor conocido como “Arak”, elaborado ilegalmente a partir de flores de coco, arroz y caña de azúcar, según un informe actualizado de MSF hasta octubre.
Intoxicación por metanol: el veneno oculto en bebidas adulteradas
En España, en 1963, al menos 51 personas murieron y nueve quedaron ciegas debido a una intoxicación masiva por bebidas alcohólicas adulteradas con metanol. Aunque hoy no se conocen casos similares en el país, sí ocurren en gran parte del mundo, siendo noticia solo cuando afectan a turistas.
La reciente proliferación de envenenamientos por metanol en populares destinos turísticos ha llevado al Ministerio de Exteriores del Reino Unido a ampliar hasta 16 su lista de países donde un inocente chupito puede ser letal.
El llamado caso del metílico fue una crisis que el régimen franquista intentó minimizar, según fuentes que cifran el número real de víctimas en centenares o incluso miles. Esto no es descabellado, dada la alta toxicidad del metanol. ¿Pero qué es el metanol y cómo puede estar presente en las bebidas alcohólicas? ¿En qué países acecha esta amenaza, y cómo podemos protegernos de ella?
¿Por qué el metanol es tan peligroso y cómo actúa dentro del organismo?
El etanol (sin “m”) o alcohol etílico de las bebidas está muy lejos de ser inofensivo: tiene una relación probada con el cáncer, incluso a dosis bajas. Un atracón de bebida provoca efectos bien conocidos, incluyendo la resaca del día siguiente. Pero el metanol, o alcohol metílico, también llamado alcohol de madera, es infinitamente más tóxico: según Médicos Sin Fronteras (MSF), un trago de 30 mililitros (ml) puede matar, y solo 10 ml o dos cucharaditas pueden causar ceguera permanente.
El etanol y el metanol tienen estructuras químicas similares, con dos átomos de carbono en el primero frente a uno solo en el segundo. En el cuerpo humano, ambos son procesados por la misma enzima hepática, alcohol deshidrogenasa. El etanol se convierte en acetaldehído y este en ácido acético, que da su olor al vinagre y que el organismo utiliza para varios fines. En cambio, el metanol produce formaldehído y este ácido fórmico.
Son estos dos compuestos los principales responsables de la toxicidad del metanol. El formaldehído es un líquido de embalsamar, utilizado también en pegamentos industriales y otros productos. El ácido fórmico, envenena las células bloqueando las mitocondrias, las baterías que nos proporcionan energía.
Los síntomas que alertan de una intoxicación por metanol y cuándo pedir ayuda
Los sintomas del envenenamiento por metanol se asemejan inicialmente a los de una borrachera común. Pero mientras que la resaca de la embriaguez suele evolucionar favorablemente y disiparse a las pocas horas, en cambio los efectos del metanol empeoran con el tiempo. Entre las 12 y 48 horas aparecen dolor abdominal, náuseas, vómitos, mareos, dificultades para respirar, y visión borrosa o deficiente.
Los efectos en la visión son los que suelen alertar de que se trata de una intoxicación por metanol. La retina y el nervio óptico son especialmente sensibles al fallo mitocondrial, y la ceguera permanente es una consecuencia habitual. Aquellos que sobreviven pueden considerarse afortunados, ya que muchos afectados entran en coma y mueren en menos de 48 horas.
Tratamientos urgentes que pueden evitar la muerte o la ceguera
Afortunadamente, existen tratamientos que salvan vidas si se aplican a tiempo. El más inmediato y clásico, una vez diagnosticada una intoxicación con metanol, es suministrar alcohol etílico por vía oral o intravenosa. El etanol se une a la enzima alcohol deshidrogenasa y previene así la transformación del metanol en formaldehído y ácido fórmico, lo que evita el envenenamiento.
En tiempos más recientes, se utiliza fomepizol, un compuesto que inhibe la alcohol deshidrogenasa y que es preferible al etanol, aunque es un medicamento muy caro y de baja disponibilidad.
Como tratamientos de apoyo, se emplean bicarbonato para mitigar la acidez de la sangre provocada por el ácido fórmico, y ácido fólico o su derivado ácido folínico, que ayudan a eliminar el ácido fórmico. Además, se puede practicar una diálisis para depurar la sangre del alcohol y sus subproductos tóxicos.
¿Por qué puede aparecer el metanol en las bebidas alcohólicas?
El metanol no debería estar presente en las bebidas alcohólicas, pero puede aparecer por dos vías. Primero, la fermentación y la destilación en malas condiciones pueden generar cierta cantidad de metanol, sobre todo en algunos licores de elaboración tradicional. Más frecuentemente, la causa de los envenenamientos es el fraude: este alcohol, más barato que el etanol, se añade a las bebidas para aumentar su graduación y potenciar sus efectos.
Este fue el origen del caso del metílico en España. El empresario de Ourense Rogelio Aguiar mezcló 70.000 litros de metanol no apto para el consumo humano, más barato que el etanol, para enriquecerse con la venta de licores adulterados. Estos fueron comercializados por distribuidores que también se lucraron con él.
Casos como este siguen siendo comunes en muchos países: la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 25 % del alcohol que se consume en el mundo no está regulado. Esto incluye el alcohol que se destila en instalaciones caseras y se distribuye ilegalmente, así como falsificaciones de marcas reconocidas.
El fraude del alcohol adulterado: cómo aparece el metanol en las bebidas
No todo el alcohol clandestino es necesariamente tóxico, pero el envenenamiento por metanol es un problema muy frecuente que afecta cada año a miles de personas, según la <strong
FUENTE
