
MADRID, 3 Dic. (EUROPA PRESS) – El investigador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) Alejo Efeyan ha explicado que varios estudios en células y en modelos animales confirman que la restricción de alimento es la intervención más efectiva para extender la longevidad, y ahora los científicos intentan entender el motivo.
«Hay que tener mucho cuidado a la hora de extrapolar a la dieta humana los efectos en células o modelos animales», ha advertido Efeyan durante su participación en el congreso CNIO-CaixaResearch Frontiers Meetings, que ha reunido a una veintena de ponentes de Europa y Estados Unidos para abordar las enfermedades asociadas a la edad.
Modificar el metabolismo mediante la restricción calórica puede afectar «la interacción entre la senescencia, la resiliencia y la regeneración celulares», resalta Adam Antebi del Instituto Max-Planck para la Biología del Envejecimiento (Alemania).
Al hilo de esto, Antebi ha subrayado que la respuesta a la alternancia entre el ayuno y la ingesta de alimentos depende de la edad. «A lo mejor en humanos el ayuno intermitente sería bueno a los cincuenta años, pero a los setenta puede ser diferente».
Los efectos de la dieta restrictiva sobre el envejecimiento han sido unos de los temas abordados durante el CNIO-CaixaResearch Frontiers Meetings. Los expertos han indicado que los procesos que contribuyen al envejecimiento son numerosos: el sistema de limpieza celular deja de eliminar sustancias tóxicas, hay células que dejan de dividirse y permanecen en un estado llamado senescencia, y el sistema inmunitario deja de reconocer amenazas, como la proliferación anómala de células que puede desembocar en un tumor. Además, las células madre pierden la capacidad de diferenciarse en tipos distintos de células y dejan de regenerar tejidos u órganos.
Estos sucesos no ocurren de forma aislada, pero así es como han sido tradicionalmente estudiados. «Ahora estamos empezando a entender que hay procesos que funcionan a diferentes niveles, molecular, celular y de órgano, y todos contribuyen al envejecimiento», afirma Efeyan.
En 2013, se publicó en la revista ‘Cell’ el estudio pionero ‘Hallmarks of Aging’, que sentó las bases del área al identificar nueve indicadores moleculares del envejecimiento y proponer sobre cuáles se podría actuar. En 2023, una revisión amplió a doce esos indicadores, que son procesos medibles que, al ser manipulados, aceleran o frenan el deterioro del cuerpo con la edad.
TELÓMEROS
Por su parte, María A. Blasco, del CNIO, investiga los telómeros, estructuras moleculares que protegen los cromosomas. Su grupo ha demostrado que el acortamiento de los telómeros, que ocurre progresivamente con el paso del tiempo, está en el origen de enfermedades asociadas al envejecimiento, como la fibrosis pulmonar.
Blasco ha creado una empresa para desarrollar tratamientos contra la fibrosis pulmonar basados en la activación de la telomerasa, la enzima encargada de reparar los telómeros.
