La normativa que se está gestando en la Unión Europea tiene como objetivo la armonización de medidas relacionadas con la cría, alojamiento, trazabilidad, importación y manejo de gatos y perros. Esta iniciativa busca no solo detener prácticas abusivas, sino también frenar negocios crueles y proteger la salud de las mascotas. Los vendedores, criadores y refugios tendrán un plazo de cuatro años para adaptarse a estas medidas. Sin embargo, para los propietarios de mascotas que no vendan animales, la normativa será obligatoria después de 10 años para los perros y 15 años para los gatos.
Identificación obligatoria para perros y gatos en la UE
Según el proyecto legislativo publicado por el Parlamento Europeo, todos los perros y gatos importados de terceros países para su venta deberán estar equipados con microchips para poder acceder al territorio europeo.
También se estipula que se prohíbe la reproducción entre padres e hijos, abuelos y nietos, así como entre hermanos y medio hermanos. Además, los cachorros y gatitos no podrán separarse de sus madres hasta cumplir un mínimo de ocho semanas, salvo que exista una justificicación veterinaria específica.
Para evitar la explotación de los animales, el reglamento limitará el número de camadas por hembra e impondrá periodos de descanso obligatorios entre gestaciones.
Asimismo, se prohibirá la cría de perros y gatos con extremismos físicos que puedan generar un alto riesgo para su bienestar. Estos animales, junto con aquellos que hayan sido mutilados, no podrán ser utilizados en exposiciones, concursos o competiciones.
El acuerdo provisional deberá recibir la aprobación final tanto del Parlamento como del Consejo de la UE antes de que las nuevas normativas puedan entrar en vigor.
De acuerdo con datos de la Comisión Europea (CE), aproximadamente el 44 % de los ciudadanos de la UE poseen una mascota y el 74 % opina que deberían estar mejor protegidos.
El comercio de perros y gatos ha mostrado un notable crecimiento en los últimos años y se valora en 1.300 millones de euros al año.
Un marco común europeo para la cría responsable
Estas acciones tienen como finalidad reducir el abandono, mejorar las prácticas de cuidado y fomentar una convivencia más respetuosa entre las personas y los animales.
Con estas nuevas regulaciones, Europa envía un mensaje claro: las mascotas no son mercancías, sino seres vivos que merecen una vida digna. Esta normativa puede marcar un antes y un después en la protección animal en el continente, estableciendo las bases para un futuro más humano y consciente en la relación entre seres humanos y sus fieles compañeros.
