MADRID, 17 Nov. (EUROPA PRESS) – La demencia es uno de los mayores desafíos de salud en la vejez, afectando la memoria, el pensamiento y la capacidad de realizar actividades cotidianas. Aunque algunos factores de riesgo, como la edad o la genética, no se pueden cambiar, muchos otros sí son modificables. Condiciones de salud como la diabetes, la hipertensión o la obesidad, así como hábitos como el tabaquismo o la inactividad física, y factores sociales como el aislamiento o la falta de acceso a atención médica, pueden aumentar la probabilidad de desarrollar demencia.
Identificar y abordar estos factores a tiempo ofrece la oportunidad de retrasar o incluso prevenir la aparición de la enfermedad, mejorando la calidad de vida de millones de personas.
Cómo influyen los ingresos en la salud cerebral
Las personas con menores ingresos y las pertenecientes a grupos raciales y étnicos históricamente subrepresentados en los estudios clínicos tienen mayor probabilidad de presentar factores de riesgo modificables para la demencia. Así lo afirman investigadores de la Universidad Thomas Jefferson (Estados Unidos) en ‘Neurology’, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología.
El estudio halló asociaciones entre múltiples factores de riesgo, aunque no prueba que los ingresos, la raza o la etnia causen un incremento en los factores de riesgo de demencia. «Nuestros hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo las personas que viven por debajo del umbral de pobreza y aquellas pertenecientes a grupos históricamente desfavorecidos pueden soportar una mayor carga de muchos factores de riesgo modificables de demencia», apunta el autor del estudio, el doctor Eric L. Stulberg.
El estudio también subraya la necesidad de identificar qué factores de riesgo son más prevalentes en las personas con mayor riesgo de demencia, lo que podría mejorar la prevención. «Al identificar qué factores de riesgo son más comunes, podemos enfocar mejor la prevención potencial, ya sea mejorando el acceso a la atención oftalmológica, fomentando la conexión social o abordando condiciones como la diabetes y la hipertensión», afirma Stulberg.
El estudio en detalle
El estudio incluyó a más de 5.000 personas y se evaluaron 13 factores de riesgo de demencia entre los participantes, incluyendo bajo nivel educativo, consumo de alcohol, obesidad, colesterol LDL alto, traumatismo craneoencefálico, pérdida auditiva no tratada, pérdida de visión, diabetes, hipertensión arterial no tratada, tabaquismo, depresión, inactividad física y aislamiento social. Los análisis también tuvieron en cuenta la edad, el sexo, la raza y la etnia.
Los investigadores dividieron a los participantes en seis grupos de ingresos. Los del grupo de menores ingresos tenían ingresos inferiores al umbral federal de pobreza, mientras que los del grupo de mayores ingresos superaban cinco veces dicho umbral. Para cada grupo, los investigadores determinaron el porcentaje de personas con cada factor de riesgo y el porcentaje de casos de demencia que podrían prevenirse o mitigarse si se eliminaran esos riesgos.
Los ingresos más altos se asociaron con una menor prevalencia de cada factor de riesgo de demencia, excepto en el caso de la obesidad, el colesterol alto y las lesiones cerebrales traumáticas. Por cada aumento en la categoría de ingresos (que representa un 100% más que el umbral de pobreza), las personas tenían un 9% menos de probabilidades de presentar un factor de riesgo adicional en la mediana edad.
Entre aquellos que viven por debajo del umbral de pobreza, resalta la pérdida de visión y el aislamiento social como factores de riesgo significativos. Los investigadores encontrando que hasta un 21% de los casos de demencia podrían mitigarse si se tratara la pérdida de visión, y el 20% en los casos de aislamiento social.
Stulberg concluye: «Aunque nuestros resultados son exploratorios y no demuestran causalidad, mejorar el acceso a la atención oftalmológica y reducir el aislamiento social entre los adultos mayores podría tener un impacto considerable en quienes viven por debajo del umbral de pobreza».
Finalmente, el estudio indicó que las asociaciones de riesgo más fuertes se observan entre grupos históricamente subrepresentados en la investigación clínica, como afroamericanos, mexicoamericanos y hispanoamericanos no mexicanos, en comparación con estadounidenses blancos. Los factores de riesgo que se destacaron incluyen diabetes, inactividad física, obesidad y pérdida de visión.
Principales conclusiones
«Nuestros resultados sugieren que existe la oportunidad de ayudar a las personas a reducir sus factores de riesgo de demencia ahora, disminuyendo así los riesgos entre las personas con menores ingresos y las poblaciones históricamente subrepresentadas», afirma Stulberg.
«Es alentador ver que incluso los factores de riesgo de la vejez pueden ser objetivos de intervenciones. Esperamos que futuros estudios evalúen si abordar estos factores de riesgo de la vejez puede traer beneficios, especialmente para las personas que viven por debajo del umbral de pobreza».
Sin embargo, una limitación del estudio es que solo ofreció una visión puntual y no realizó un seguimiento de los participantes a lo largo del tiempo. Además, parte de la información fue proporcionada por los participantes, quienes podrían no haberla recordado o haberla transmitido con precisión.
