MADRID, 12 Nov. (EUROPA PRESS) – El exfutbolista Luis Rubiales, expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), ha negado que vaya a cambiar su «primer testimonio» sobre su agresión sexual por el beso no consentido que dio a la jugadora Jenni Hermoso tras la final del Mundial Femenino de 2023. En una reciente entrevista, Rubiales afirmó: «Cuando hay una sentencia, todos tenemos la obligación de acatarla, pero el Estado de derecho nos permite poder recurrirla si no estamos de acuerdo y efectivamente pensamos que esto no es una agresión sexual».
Su defensa ante la opinión pública
En su declaración, Rubiales reconoció haber estado desacertado, asegurando que no actuó de la manera más apropiada en un momento que debió ser más «presidencial». Explicó que a pesar de sus errores, considera que lo que se ha construido a su alrededor es una «cortina de humo» orquestada por intereses políticos. «Desde el discurso de la asamblea empecé diciendo que me había equivocado, el problema es que los medios no lo han puesto», afirmó.
Jenni Hermoso y el contexto del beso
Rubiales también se refirió a su relación con Hermoso, argumentando que antes de que ocurriera el beso, ella había aceptado la situación: «Yo le pregunté a ella y me dijo ‘vale'». Defendió que fue un beso de emoción y no tenía ninguna connotación sexual, resaltando que ocurrió en un momento de celebración ante un público multitudinario.
Críticas a la influencia política
Durante la entrevista, Rubiales insinuó que el escándalo en torno a su figura se había aprovechado para crear una narrativa que favorecía a la política de Pedro Sánchez. «He visto un movimiento inmediato de la extrema izquierda de nuestro país con unos intereses claros dirigidos, creando una realidad paralela», opinó. A su juicio, esto fue parte de una estrategia para desviar la atención de otros problemas políticos más gravosos que atañen al gobierno.
Reflexiones sobre el cambio de opinión de Hermoso
Rubiales se mostró sorprendido por el cambio de versión de Hermoso, afirmando que «ella y yo lo sabemos» y sugiriendo que la presión y la manipulación pudieron haber influido en su decisión de hablar. «Se dio [el beso] y Jenni nos ayudó mucho a recomponer el equipo», recordó, insistiendo en que su intención siempre fue clara.
Críticas al marco legal y mediático
Al abordar el contexto legal, Rubiales defendió la idea de que la connotación del consentimiento no puede ser, por sí sola, suficiente para calificar un beso de agresión sexual. Afirmó que «tiene que haber intención sexual en el beso» y recalcó que no reconoce haber cometido ningún delito, sino que considera su acto como un error institucional.
Conclusión y futuro de su situación legal
Rubiales concluyó su intervención subrayando que su objetivo ha sido siempre defender su versión de los hechos, con la intención de demostrar que hubo una manipulación de su imagen y que, a pesar del revuelo mediático, no considera que sus acciones deban ser catalogadas como delictivas. «Estamos en el descanso y tiene que llegar al Tribunal Supremo», sentenció.
