MADRID, 2 Nov. (EUROPA PRESS) – Telefónica celebrará este próximo martes, 4 de noviembre, su ‘Día del inversor’. En esta jornada, además de presentar los resultados del tercer trimestre, se desvelará el nuevo plan estratégico de la compañía, que ha suscitado numerosas informaciones relacionadas con el dividendo, la posibilidad de una ampliación de capital y potenciales operaciones de adquisiciones, entre otros aspectos.
En cuanto a la retribución al accionista, se especula con que la empresa podría reducir el dividendo para mejorar su balance y aterrizar la «disciplina financiera de hierro», de la que ya advirtió el presidente de Telefónica, Marc Murtra, en la junta de accionistas del pasado abril.
La opción de reducir el dividendo —que este ejercicio ascenderá a 0,3 euros por título y se pagará en dos tramos (diciembre y junio)— también serviría para ganar músculo financiero ante las posibles adquisiciones en las que la teleco estaría interesada.
Con respecto a estas operaciones, Murtra ha reconocido en varias ocasiones desde su llegada a la presidencia de Telefónica a mediados de enero que la estrategia de la compañía en materia de consolidación se enfoca en operaciones rentables en el mercado europeo, donde su actividad se concentra en España, Alemania y el Reino Unido.
En España, se ha especulado intensamente acerca de la posibilidad de que Telefónica compre el negocio de Vodafone, controlado por la firma de inversión británica Zegona. Sin embargo, en las últimas semanas se ha planteado también una potencial compra del grupo rumano Digi.
Este último movimiento representaría para Telefónica, además de obtener la operadora con el crecimiento de clientes más rápido de España gracias a su modelo ‘low cost’, su entrada en los mercados de Portugal, Italia, Bélgica y Rumanía.
Por otro lado, en el Reino Unido se está considerando la compra de Netomnia, una operación valorada en unos 2.000 millones de libras (aproximadamente 2.300 millones de euros), lo que supondría la adquisición del cuarto mayor operador de red de banda ancha del país.
Cabe señalar que Telefónica opera en el Reino Unido a través de Virgin Media O2 (VMO2), una firma participada a partes iguales por la compañía española y Liberty.
Otra especulación en el Reino Unido es la posibilidad de que Telefónica busque adquirir el control total de VMO2, comprando su parte a Liberty. En Alemania, la posibilidad que se está barajando es la compra de 1&1, un movimiento que Telefónica estaría considerando para replantear su relación con la operadora, que hasta agosto de 2023 fue uno de sus principales clientes mayoristas.
En relación con este mercado, Telefónica también debe determinar quién será su nuevo consejero delegado en Alemania, ya que a comienzos de este mes anunció su decisión de reemplazar a Markus Haas, quien estuvo en el cargo desde 2017.
La teleco ha enmarcado el relevo de Haas en el proceso de revisión para la elaboración del nuevo plan estratégico; sin embargo, la pérdida de 1&1 como clienta mayorista ha penalizado al directivo, generando cuantiosas caídas en bolsa.
De hecho, en noviembre de 2023, poco después de que 1&1 firmara con Vodafone, Telefónica anunció una OPA de exclusión sobre la subsidiaria germana, que culminó en abril de 2024.
En el ámbito de estas posibles operaciones, una opción que estaría sobre la mesa y contaría con el visto bueno de varios bancos de inversión es la posibilidad de que la compañía recurra a una ampliación de capital.
No obstante, la magnitud de la ampliación necesaria se mueve en una horquilla amplia de entre 3.000 y 10.000 millones de euros, según los cálculos de distintas entidades financieras.
Continuidad en ‘Wall Street’ y rol en defensa
A finales de septiembre, Murtra delineó algunas de las grandes líneas en las que trabaja la compañía en el marco de la revisión estratégica de su negocio. Además de realizar operaciones de consolidación rentables, la idea es simplificar la empresa y apostar por el negocio de la ciberseguridad.
En esta simplificación, Telefónica contempla la posibilidad de abandonar la Bolsa de Nueva York, donde sus acciones podrían dejar de cotizar. La teleco ingresó a la Bolsa de Nueva York hace casi 40 años, el 12 de junio de 1987, convirtiéndose en la primera empresa española en cotizar en Wall Street.
Si finalmente Telefónica decide abandonar la Bolsa de Nueva York, la decisión se anunciaría a través de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés).
En este contexto de simplificación también se incluye la reducción de la exposición de la empresa a Hispanoamérica, ya concretada con la venta de sus filiales en Argentina, Perú, Uruguay, Ecuador y Colombia, además del estudio de ofertas por su negocio en Chile.
Otro aspecto que Telefónica está evaluando es el negocio de la ciberseguridad, impulsado por nuevas inversiones en defensa en el actual escenario geopolítico. Sin embargo, su intención no es convertirse en un hiperescalador dentro de este segmento o expandir su presencia en infraestructura.
Posible ERE tras presentar el plan
Otra información vinculada al plan estratégico es la posibilidad de que la empresa implemente un nuevo Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para alrededor de 6.000 trabajadores. A comienzos de octubre, la compañía aseguró que «está trabajando en numerosos análisis en todos los ámbitos del grupo, pero no hay sobre la mesa el planteamiento de un ERE en este momento.»
Fuentes sindicales consultadas han indicado que no han sido contactadas aún por la empresa sobre esta posibilidad. No obstante, algunas señalan que es probable que se transmita el planteamiento una vez se presente el nuevo plan estratégico y tras las elecciones de representantes sindicales en dos filiales de Telefónica (Telefónica Móviles el 22 de octubre y Soluciones el 12 de noviembre).
A mediados de octubre, la compañía firmó con UGT y CCOO el primer ‘marco social’, un pacto que unificará los derechos y compromisos de toda la plantilla en España, independientemente del convenio que aplique a cada trabajador.
El último ajuste de plantilla afectó a los trabajadores de sus tres principales filiales (Telefónica de España, Móviles y Soluciones) y resultó en una adscripción voluntaria al ERE del 106%, con un total de 3.640 solicitudes para 3.420 plazas disponibles.
El coste del despido colectivo en 2024 se estima en alrededor de 1.300 millones de euros (antes de impuestos), con una media de aproximadamente 380.000 euros por trabajador, cifra inferior a los planes de salida realizados por la compañía en años anteriores.
No obstante, se estima que el ahorro medio para la empresa a raíz del ERE se sitúe en unos 285 millones de euros anuales.
