El urogallo, habitante característico de los bosques atlánticos de hayas y robles, ha sufrido un fuerte retroceso en las últimas décadas debido a la pérdida de hábitat, la fragmentación del territorio, la presión de depredadores y los efectos del cambio climático.
En la cordillera Cantábrica, su número se ha reducido de forma alarmante, lo que llevó a impulsar programas de conservación específicos, entre ellos la cría en cautividad como medida complementaria a la protección del medio natural. Es el caso del centro de recuperación de la Junta de Castilla y León en Valsemana (León), del que van a ser liberados 40 ejemplares.
Los urogallos que estrenarán nueva vida en los montes de León
La cría de urogallos en cautividad que se ha llevado a cabo en el centro de la Junta de Castilla y León ubicado en Valsemana (León) ha permitido obtener 76 ejemplares, 40 de los cuales se liberarán esta temporada, en otoño y primavera, en la provincia de León. Serán 14 hembras y 26 machos, mientras que el resto se mantendrá en el centro para el mantenimiento del grupo reproductor del centro de cría de Valsemana, ha informado este sábado la Junta de Castilla y León en un comunicado.
