La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) han publicado un informe alarmante que revela que un cuarto de la población mundial carece de acceso a agua potable. Esta situación expone a innumerables individuos a un alto riesgo de contraer enfermedades y sufrir exclusión social.
El informe, emitido en el marco de la Semana Mundial del Agua, destaca a pesar de los avances logrados en la última década, aún existen 2.100 millones de personas en el mundo que no disponen de servicios de agua potable gestionados de manera segura. De estas, 106 millones beben directamente de fuentes superficiales sin tratar, lo que agrava los problemas de salud pública.
Particularmente preocupante es la distribución geográfica de esta carencia. En los países de bajos ingresos, la cobertura de agua potable gestionada de forma segura es un 38% inferior a la de otros países. Las comunidades rurales, los menores de edad y los grupos étnicos minoritarios e indígenas son los más afectados. En términos de estadísticas, la población de países de medianos y bajos ingresos tiene «más del doble de probabilidades» de carecer de servicios básicos de agua potable y saneamiento, y «más del triple de probabilidades» de no contar con servicios básicos de higiene.
En total, 3.400 millones de personas continúan sin acceso a un saneamiento gestionado de manera segura, y 1.700 millones carecen de servicios básicos. Entre estas, 611 millones no tienen acceso a ningún tipo de instalación, lo que ha llevado a que 354 millones de personas practiquen la defecación al aire libre.
El director interino de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, Ruediger Krech, enfatizó: «El agua, el saneamiento y la higiene no son privilegios; son derechos humanos fundamentales. Debemos acelerar las medidas, especialmente en las comunidades más marginadas, si queremos cumplir con nuestra promesa de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible».
Impacto en los Niños y las Mujeres
La situación tiene un efecto devastador, especialmente entre los menores de edad. La falta de acceso a agua potable, saneamiento e higiene compromete su salud, educación y futuro, tal como lo explicó Cecilia Scharp, directora de Agua y Saneamiento de UNICEF.
Además, el informe pone de manifiesto que las mujeres y las niñas son las «principales responsables» de la recolección de agua. En muchas regiones de África subsahariana y Asia central y meridional, muchas de ellas dedican más de 30 minutos al día a recolectar agua. Las desigualdades en este ámbito son graves, ya que las niñas a menudo enfrentan obstáculos adicionales durante la menstruación.
El informe revela también que muchas mujeres adultas y adolescentes carecen de materiales menstruales suficientes, aunque la mayoría tiene acceso a este tipo de productos y a un lugar privado para cambiarse. En este contexto, las adolescentes de entre 15 y 19 años son menos propensas que las mujeres adultas a participar en actividades durante la menstruación, como ir a la escuela o trabajar.
A pesar de estos retos, el documento señala que desde 2015, la cobertura de agua potable gestionada de forma segura ha aumentado del 50% al 60% en las zonas rurales, mientras que la higiene básica ha llegado al 71%. Sin embargo, en las áreas urbanas, la cobertura de agua potable y de higiene se ha estancado.
Finalmente, los autores del informe subrayan que para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y poner fin a la defecación al aire libre, se requerirá una aceleración de medidas que actualmente parecen «cada vez más difíciles» de alcanzar.
