
La salud de las mujeres no sólo está influenciada por las hormonas sexuales y por la biología reproductiva, sino también por las diferencias en el sistema inmunitario y en la composición de la microbiota (intestinal, vaginal, y endometrial). Estas diferencias conllevan una mayor predisposición en las mujeres a padecer determinadas enfermedades.
En el caso concreto de la microbiota, Silvia Gómez Senent, médico especialista en aparato digestivo con más de una década de estudio sobre el tema, recuerda durante una entrevista que la composición microbiana intestinal y vaginal difiere entre sexos, respondiendo a cambios hormonales como la pubertad, el embarazo y la menopausia. «Esta interacción entre hormonas, inmunidad y microbiota influye directamente en la susceptibilidad a enfermedades», señala.
Durante la conversación, Gómez Senent destaca que, en el caso de la mujer, el conocimiento sobre la microbiota ha demostrado que ejerce un impacto importante en el metabolismo de los estrógenos. «El que tengamos más o menos estrógenos en la sangre está influido por el hígado y por nuestra microbiota. Cuando el metabolismo de los estrógenos se altera y se produce un ambiente más inflamatorio, esto puede relacionarse con la endometriosis y el síndrome de ovario poliquístico (SOP), así como en la evolución de enfermedades estrógeno-dependientes, incluidos tumores ginecológicos como el de mama o el endometrio. Si se produce un desequilibrio en el otro sentido, y hay escasez de estrógenos, esto puede observarse en la menopausia», detalla.
De hecho, en el caso de la menopausia, la doctora Gómez Senent subraya que «mejorando nuestra microbiota intestinal podemos favorecer la reducción de determinados síntomas que se presentan» durante esta etapa de la vida de la mujer.
La Microbiota También Influye en Nuestro Sistema Inmunitario
Esta experta en microbiota recalca que este microsistema de microorganismos que habita en el intestino es capaz de regular el sistema inmune a ese nivel, «el segundo más abundante después del sistema inmune que circula por la sangre». Esto implica que, en función de cómo esté regulado y de la presencia de inflamación de bajo grado, esto podría perpetuar o precipitar enfermedades autoinmunes.
Otro aspecto relevante sobre la microbiota de la mujer es que el ecosistema intestinal también regula la permeabilidad del intestino, lo que influye de modo particular. Explica que «si la microbiota regula que el intestino sea más o menos poroso, pasarán más o menos sustancias que irán a otras zonas. Esto, unido a determinados desajustes hormonales en ciertas etapas de la vida de la mujer, agrava la posibilidad de aparición de enfermedades autoinmunes«.
La Importancia del Ejercicio de Fuerza para la Microbiota
Al cuidar la microbiota a lo largo de la vida, la doctora Gómez Senent indica que la mujer, en concreto, puede mejorar su equilibrio microbiotico si manteniendo una adecuada higiene del sueño y cuidando su alimentación, es decir, evitando los ultraprocesados y los productos ricos en harinas y azúcares.
También habla sobre el sedentarismo, subrayando la importancia de evitarlo y promover pausas saludables, levantándose cada hora mientras trabaja, usando las escaleras, y realizando caminatas. Además, enfatiza la necesidad de realizar ejercicio de fuerza, al menos tres días a la semana, durante media hora cada día.
«El músculo, cuanto más se potencia, se considera casi como un órgano, ya que libera hormonas que influyen en la microbiota, y viceversa. La gestión del estrés es igualmente crucial, y hay que evitar que este nos afecte. Hoy en día, contamos con herramientas cada vez más accesibles, como la respiración consciente, el yoga o el baile, para regularlo», advierte esta experta en microbiota.
Finalmente, la doctora Gómez Senent menciona el uso indiscriminado de fármacos, observado en muchas personas que los toman cada vez más sin receta médica, como los antiinflamatorios de dosis bajas. También hace hincapié en la suplementación excesiva y sin criterio, sugiriendo que muchos de estos suplementos carecen de aval y no cumplen con dosis mínimas recomendadas, lo que puede influir negativamente en la salud microbiotica.
