
MADRID, 13 Feb. (EUROPA PRESS) – Un nuevo estudio de la Universidad de Columbia en Nueva York revela que el aumento en el número de restricciones al aborto a nivel estatal en Estados Unidos se asocia con un incremento significativo en las muertes maternas entre 2005 y 2023. Este hallazgo fue presentado en la Reunión sobre el Embarazo 2026 de la Sociedad de Medicina Materno-Fetal (SMFM) que tuvo lugar en Las Vegas.
Los investigadores encontraron que los estados que implementaron cinco o más restricciones diferentes al aborto presentaron tasas de mortalidad materna más elevadas por diversas causas, incluidas enfermedades cardiovasculares y violencia, en comparación con aquellos que tenían menos restricciones. La doctora Marie C. Anderson, líder del estudio y residente del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Columbia, enfatizó: «El aborto es un procedimiento médicamente seguro, y restringir el acceso a él tiene consecuencias reales».
La coinvestigadora, doctora Lisa M. Nathan, jefa de Obstetricia en el Centro Médico Irving de la misma universidad, añadió: «Nuestra investigación se suma a la creciente literatura que confirma el profundo impacto negativo que estas restricciones tienen en la salud materna en este país».
Utilizando datos del Sistema Nacional de Estadísticas Vitales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., el equipo examinó un total de 22.380 muertes ocurridas entre 2005 y 2023 en mujeres embarazadas de entre 15 y 54 años. Abarcaron todas las muertes durante el embarazo y en los 42 días posteriores al parto, comparando las tasas de mortalidad en cada estado antes y después de la promulgación de diez de las leyes estatales de aborto más comunes.
Entre 2005 y 2023, el número promedio de restricciones al aborto se incrementó de 2,7 a 5,3 por estado. En 2005, solo cinco estados contaban con cinco o más restricciones, consideradas entre las más severas. En contraste, para 2023, este número se había elevado a 27 estados, incluido Alabama, Arizona, Arkansas, Florida, Georgia, Idaho, Indiana, Iowa, Kansas, Kentucky, Luisiana, Michigan, Misisipi, Misuri, Nebraska, Carolina del Norte, Dakota del Norte, Ohio, Oklahoma, Pensilvania, Carolina del Sur, Dakota del Sur, Tennessee, Texas, Utah, Virginia Occidental y Wisconsin. De ellos, Arkansas, Luisiana, Nebraska y Wisconsin se destacaron por tener el mayor número de restricciones durante el período del estudio.
El análisis reveló que seis de las diez restricciones más comunes al aborto estaban relacionadas con tasas de mortalidad materna más elevadas. Estas restricciones abarcan la prohibición de la financiación de Medicaid para abortos, la prohibición de la cobertura de seguros bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), la implementación de periodos de espera obligatorios, la exigencia de ecografías, la prohibición de abortos en el segundo trimestre y leyes de consejería sesgada.
Asimismo, cuatro de estas restricciones se correlacionaron con un aumento en las muertes por violencia, incluyendo homicidios y suicidios, lo que respalda la hipotesis de que el acceso restringido al aborto no solo afecta negativamente a la salud materna, sino que también puede incrementar el riesgo de violencia.
Anderson concluyó: «Cuando los estados adoptan múltiples restricciones al aborto, observamos aumentos mensurables en las muertes entre las personas embarazadas y en el periodo de posparto. Las asociaciones que observamos abarcaron desde muertes por cualquier causa hasta enfermedades cardiovasculares y violencia, subrayando que las políticas de salud reproductiva son inseparables de la salud materna».
