
La rebaja de aranceles a los automóviles queda condicionada a retirar gravámenes a productos agrícolas y alimentos estadounidenses.
BRUSELAS, 21 (EUROPA PRESS) – La Unión Europea ha cerrado un acuerdo formal con Estados Unidos para establecer un arancel general máximo del 15% a sus exportaciones, que también se aplicará a sectores como el farmacéutico y los semiconductores. Sin embargo, en el sector automotriz, la reducción del arancel actual del 27,5% queda sujeta a un mejor acceso a productos agrícolas y alimentos estadounidenses.
A través de un comunicado conjunto, ambas partes han formalizado el acuerdo político alcanzado en Escocia hace tres semanas entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente estadounidense, Donald Trump. Aunque el documento no es legalmente vinculante, establece los términos del acuerdo y sirve como una hoja de ruta para la política comercial entre Washington y Bruselas.
La presidenta de la Comisión ha resaltado que el acuerdo fortalecerá las relaciones transatlánticas, brindando «previsibilidad» a empresas y consumidores y proporcionando mayor estabilidad a «la mayor asociación comercial del mundo».
El comisario de Comercio, Maros Sefcovic, ha calificado este pacto como «estratégico y muy importante», y ha subrayado: «La alternativa, una guerra comercial con aranceles altísimos, no beneficia a nadie».
En cuanto al sector de la automoción, los coches y componentes europeos se beneficiarán de una disminución en los gravámenes, que se reducirán al 15%, bajo condicionantes de la parte estadounidense para que la UE elimine aranceles a productos pesqueros y agrícolas de EE.UU., como frutos secos, productos lácteos, frutas y verduras frescas y procesadas, además de carne de cerdo y bisonte.
Según ha afirmado Sefcovic, los servicios comunitarios están trabajando para presentar propuestas legislativas este mes, garantizando que los aranceles del 15% se aplicarán retroactivamente a los vehículos desde el 1 de agosto.
Este acuerdo ha sido calificado como una buena noticia para la industria automovilística europea, que ha enfrentado pérdidas económicas considerables en meses recientes. Además, se consolida el compromiso de que los productos farmacéuticos, semiconductores y madera no serán gravados con tarifas superiores al 15%. Esto ofrece seguridad a estos sectores, actualmente bajo la lupa del Departamento de Comercio estadounidense.
VINOS Y BEBIDAS DESTILADAS, FUERA DE LA LISTA
Los aranceles cero o muy reducidos, del 2,5%, se aplicarán desde septiembre a recursos naturales como el corcho, todas las aeronaves y piezas de aeronaves, medicamentos genéricos y precursores químicos.
A pesar de las expectativas, el vino y las bebidas destiladas europeas no se encuentran en la lista de productos beneficiados por el acuerdo, aunque la UE y EE.UU. continuarán negociando para incluir más sectores sensibles, incluidas las bebidas alcohólicas.
Sefcovic ha reconocido que los aranceles sobre el vino y otras bebidas eran un interés crucial para la UE, pero lamentó que no se lograra incluir este sector en el acuerdo, dejando abierta la posibilidad de futuras negociaciones.
En relación al acero, el aluminio y sus derivados, el comunicado refuerza la intención de europeos y estadounidenses de establecer un sistema de cuotas para negociar cantidades específicas con condiciones preferenciales, aunque se carece de detalles en el acuerdo escrito.
COMPROMISO NO VINCULANTE SOBRE INVERSIONES EN EEUU
El acuerdo también contempla la compra de energía estadounidense por un valor aproximado de 750.000 millones de dólares en crudo, gas licuado y energía nuclear, así como inversiones de 600.000 millones de dólares en la economía estadounidense durante el mandato actual del presidente Trump.
El texto formal hace referencia a «intenciones» y «expectativas» sobre estas adquisiciones e inversiones, aclarándose que las cifras no tienen carácter vinculante, a pesar de las múltiples reiteraciones de Bruselas.
Una semana después de alcanzar el acuerdo político, Trump advirtió con la posibilidad de aumentar aranceles a todos los productos europeos al 35% si la UE no cumplía con las inversiones acordadas.
Respecto a la compra de equipamiento militar a EE.UU., el comunicado menciona la intención de la UE de incrementar notablemente las adquisiciones de material militar estadounidense, aunque no se especifican cifras, enfatizando la importancia de la cooperación industrial transatlántica en Defensa.
Por otro lado, la parte estadounidense ha obtenido concesiones de Bruselas, como la flexibilidad en la implementación del mecanismo de ajuste de carbono en frontera y la revisión de leyes de diligencia debida en sostenibilidad empresarial, para asegurar que no se impongan «restricciones indebidas al comercio transatlántico».
Sobre la normativa de Servicios Digitales, el responsable europeo de Comercio confirmó que esta cuestión no fue parte de la negociación. «Para nosotros, la autonomía regulatoria es absolutamente importante», afirmó.
El acuerdo con Washington se concretó antes del plazo del 1 de agosto, que había fijado Trump para establecer aranceles generalizados del 30% sobre las producciones europeas. En términos generales, la UE ha aceptado una ‘tarifa plana’ del 15% para todas las importaciones, abarcando sectores que anteriormente disfrutaban de cero aranceles, como el farmacéutico, semiconductores o productos agrícolas, sin anunciar medidas de respuesta que hagan recíprocos esos aranceles.
