La Patrulla Ecológica de Murcia ha cumplido tres décadas de labor en la Policía Local, desempeñándose como una de las unidades más discretas pero decisivas en la defensa del medio ambiente. Desde su creación en 1996, este equipo ha duplicado su número de efectivos, modernizado sus recursos y adoptado nuevas tecnologías como los vehículos eléctricos y drones. Su trabajo se extiende durante todo el año, abordando cuestiones como incendios forestales, vertidos ilegales, maltrato animal y ruidos, garantizando así la calidad ambiental y la convivencia en el municipio.
La unidad, que actualmente cuenta con doce agentes, se enfoca especialmente en la prevención de incendios forestales, una labor que cobra mayor relevancia entre junio y septiembre. Durante estos meses, los agentes están presentes de forma constante en las 54 fincas forestales de titularidad municipal de Murcia. Esta acción se lleva a cabo de manera colaborativa con el Plan Infomur de la comunidad autónoma y otros cuerpos como Protección Civil y los agentes municipales de medio ambiente.
Una de las principales metas de la Patrulla Ecológica es preservar las Zonas de Especial Protección de Aves (ZEPA), donde realizan un importante trabajo de control y vigilancia. La coordinación con el SEPRONA de la Guardia Civil resulta vital, especialmente en el ámbito del maltrato animal, tanto de especies salvajes como domésticas.
La flota de la Patrulla incluye vehículos eléctricos, permitiendo la realización de inspecciones en el territorio sin perturbar la tranquilidad de la fauna. Además, los agentes realizan inspecciones a pie en áreas como La Contraparada, un punto crítico para la caza furtiva, donde se han encontrado redes camufladas en cañaverales.
Otro de los aspectos importantes de la labor de la Patrulla Ecológica es la prevención de los incendios. Cada vez que se detecta un posible delito, ya sea por actividades ilícitas o maltrato animal, la investigación se remite al SEPRONA. El sentido de responsabilidad hacia la fauna y el medio ambiente es una característica común entre los integrantes de esta unidad, quienes deben pasar por un proceso de selección interno que comprende exámenes y formación especializada.
Manuel Jara, nuevo integrante de la Patrulla, destaca la importancia de la experiencia de sus compañeros, muchos de los cuales han estado en la unidad desde su fundación. A pesar del sencillo trabajo en equipo, reconoce que las condiciones durante el verano pueden ser difíciles, con temperaturas que alcanzan los 40 grados.
La Patrulla también opera en áreas urbanas, gestionando quejas relacionadas con ruidos y vertidos ilegales. Para el inspector Enrique Juan Sánchez, estas tareas son fundamentales para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. En el caso de quejas por ruidos, los agentes buscan soluciones antes de recurrir a sanciones, proponiendo medidas correctoras a los responsables, que pueden ser desde industrias hasta particulares.
Con respecto a los vertidos ilegales, la actuación de la Patrulla es contundente desde el primer momento. Hay múltiples vías a disposición de los vecinos para el correcto depósito de residuos, y no utilizarlas no solo genera una mala imagen del municipio, sino que también acarrea problemas de salud y seguridad. En este sentido, la Patrulla Ecológica emplea drones no solo para detectar infracciones, sino también en labores de rescate y prevención de incendios.
La colaboración con otros cuerpos, como bomberos y servicios sanitarios, es clave en su labor. El inspector Sánchez compara la función de la Patrulla Ecológica con la de un médico de familia, realizando diagnósticos iniciales para luego derivar a especialistas cuando es necesario. El trabajo en equipo es fundamental, permitiendo abordar de manera efectiva los problemas ambientales y de convivencia en el municipio.
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