SAN SEBASTIÁN, 27 sep. (del enviado especial, Francisco Serrano) – La cineasta polaca Kasia Adamik ha presentado este sábado ‘La Conspiración del Cuervo’, película que clausura la 73 edición del Festival de San Sebastián, advirtiendo que Europa Oriental y el mundo «se está olvidando de lo que es vivir en un régimen totalitario».
Un mensaje emocional
Adamik subrayó que «no queríamos hacer una película política sino algo más bien emocional para que el público sepa cómo se siente perder el control de su propia vida cuando no vives en democracia. Cuando estás en un régimen totalitario, pierdes el control de tus elecciones y no entiendes las normas», indicó en rueda de prensa.
Reflexiones sobre el presente
La cineasta resaltó que la actual situación del mundo le resulta acertada para su película, aunque no está «feliz» al respecto, ya que considera que la «vacuna» contra los totalitarismos ya no funciona. «Durante el siglo XX, la experiencia europea y americana, las guerras mundiales y luego el bloque comunista, tuvimos una especie de vacuna contra el totalitarismo. Pensábamos que estábamos inmunes a esto durante muchos años, pero esta vacuna se está pagando», afirmó.
Preocupaciones sobre la juventud
«Cuando se acaba la vacuna, se tiene que dar otra para que no cojas la enfermedad. La gente joven no la tiene y esto me da mucho miedo», reconoció Adamik.
El ecosistema bélico en Polonia
Además, mencionó la preocupante situación de Polonia, que se ve influenciada por la guerra entre Ucrania y Rusia. «Hay una especie de sombra de guerra que vivimos cada día. Vemos el ruido y cómo están construyendo campos militares en la frontera», declaró. En este contexto, aboga por recordar la sensación que vivió la gente en épocas pasadas durante situaciones similares.
Un viaje al pasado
La película se sitúa en Varsovia en 1981, cuando se impone la ley marcial y, de la noche a la mañana, el país queda paralizado justo cuando la profesora británica de psiquiatría, la doctora Joan Andrews, llega como docente invitada a la universidad. «Los taxis han sido reemplazados por tanques; los ciudadanos son tratados como criminales. Pero mientras el caos se apodera de la ciudad, armada con su cámara, Joan presencia un asesinato brutal cometido por la policía secreta. En peligro mortal y atrapada mientras Polonia se cierra al mundo, Joan se convierte en una fugitiva perseguida que corre por su vida», explicó la directora.
La importancia de la imaginación
Por último, Adamik defendió que la imaginación es un elemento clave para «activar» la reflexión sobre cómo se podría arreglar el mundo. «La imaginación es como una chispa que sirve para inspirar, y creo que en estos momentos necesitamos inspiración, esperanza y empatía», concluyó.
