Isabel Preysler, junto a su hija Tamara Falcó, posó antes de presentar sus memorias, este miércoles en Madrid. EFE/ Daniel Gonzalez.
Madrid (EFE) – Con un traje sastre verde agua, Isabel Preysler ha aparecido ante más de cien periodistas para presentar su libro ‘Mi verdadera historia’, donde relata su vida como esposa y madre, así como los momentos vividos con los hombres que han sido parte de su vida.
Acompañada por su hija Tamara Falcó y amigos leales como Nuria González, viuda de Fernando Fernández Tapias, Preysler (Manila, Filipinas, 1951) declaró que decidió escribir estas memorias porque se han dicho «tantas cosas falsas, que ahora he decidido hacerlo yo. Tengo la edad adecuada».
Aunque asegura que el libro «es la realidad con matices», revela que contó con la participación de sus hijos en la edición final, a quienes permitió leer el contenido y corregir «lo que han considerado mejor». Sin embargo, admitió entre sonrisas que es posible que haya eliminado algunos pasajes del primer borrador.
Mario Vargas Llosa
Uno de los capítulos más jugosos ha sido el dedicado al escritor y Premio Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa, su última pareja conocida, con quien mantuvo una relación de ocho años, de 2015 a 2022.
Una relación que no finalizó en buenos términos, después de la cual el escritor recompuso la relación con sus hijos y su exesposa, Patricia. «Me llena de perplejidad y aún no consigo entender el empeño de su entorno por intentar hacer creer a todo el mundo que Mario fue desgraciado a mi lado», señaló.
Quizás esa circunstancia la llevó a publicar algunas de las cartas que le envió Vargas Llosa cuando estaba ausente, llenas de amor y complicidad.
«Las cartas son mías y puedo publicarlas para demostrar que él era feliz conmigo», apunta.
En uno de los fragmentos de las cartas que el autor de ‘La ciudad y los perros’ le remitió, refleja momentos de intimidad entre la pareja:
«Me parece que hace siglos desde la última vez que te tuve desnuda en mis brazos, sintiendo latir tu corazón, viendo la lucecita verde que asoma en el fondo de sus ojos por momentos, sintiendo la suavidad sedosa de tu piel. Te extraño, te quiero; el mundo parece vacío y sin vida cuando no estás conmigo», escribe Vargas Llosa.
Preysler dedica el libro a sus padres «por darme una infancia inmensamente feliz», a sus hijos y a sus nietos, ya que le gustaría que «entendieran con el paso del tiempo la importancia de la bondad y de tratar con empatía a las personas que se encuentren en su vida».
