MADRID, 28 Ene. (EUROPA PRESS) – La escombroidosis es una intoxicación alimentaria relacionada con el consumo de ciertos tipos de pescado que puede provocar en determinadas personas síntomas como enrojecimiento facial, picor intenso o ronchas en la piel. Estos síntomas no deben confundirse con los de una alergia, según indica el doctor Pedro Rodríguez, jefe de Servicio Adjunto de Dermatología del Hospital Ruber Internacional y especialista en cirugía dermatológica de la Clínica Dermatológica Internacional (CDI).
¿Qué es la escombroidosis?
La escombroidosis se asocia comúnmente con pescados como el atún, la caballa o el bonito que no han sido conservados adecuadamente tras su captura, elevando así la cantidad de histamina presente en el alimento. Muchos suelen confundir estas reacciones con una alergia, sin embargo, el doctor Rodríguez aclara que “el organismo no está reaccionando contra el pescado en sí, sino frente a una sobrecarga de histamina. Por eso hablamos de una intoxicación y no de una alergia verdadera”.
Síntomas y confusiones frecuentes
Estos síntomas tienden a aparecer pocos minutos después de la ingesta y afectan principalmente la piel, manifestándose a través de un intenso enrojecimiento de la cara y el cuello, acompañados de sensación de calor, picor o urticaria. Algunos pacientes también pueden experimentar molestias digestivas, dolores de cabeza o un sabor metálico al consumir el pescado.
El doctor Rodríguez admite que la confusión es comprensible, ya que “la mejoría con antihistamínicos refuerza la idea incorrecta de que existe una alergia y lleva a muchas personas a eliminar el pescado de su dieta”. Sin embargo, asegura que si estas personas retornan a consumir el mismo tipo de pescado, pero en buen estado, “no presentan ningún problema”.
Prevención de la escombroidosis
La prevención de esta intoxicación radica en la correcta manipulación y conservación del producto, ya que la histamina, si ya se ha formado, no se destruye al cocinar, congelar o enlatar el pescado. Por ello, es fundamental transportar el pescado refrigerado y consumirlo «lo antes posible». “La seguridad comienza en la cadena de frío, desde el mar hasta la nevera”, concluye el especialista.
Conclusión sobre la escombroidosis
En la mayoría de los casos, esta intoxicación se resuelve en pocas horas y no deja secuelas. “Es importante no alarmarse ni autodiagnosticarse. El pescado es un alimento saludable y seguro cuando se conserva correctamente; el problema no es el alimento, sino su manejo”, concluye el dermatólogo Pedro Rodríguez.
