La escritora Aroa Moreno en una imagen de archivo. EFE/Eduardo Oyana
Madrid (EFE).- La historia reciente de España está llena de agujeros negros que, a veces, solo la ficción puede llenar, según la escritora Aroa Moreno, quien recurre a esta herramienta en su novela ‘Mañana matarán a Daniel’ (Random House) para contar las vidas de tres de los últimos cinco fusilados por el franquismo hace 50 años.
La autora madrileña sostiene que España aún tiene muchas cuentas pendientes con su pasado y que, aunque todo trabajo de memoria desde diferentes perspectivas “siempre sirve”, la Comisión creada por el Gobierno para conmemorar los 50 años de “libertad” a raíz de la muerte de Franco podría convertirse en una “oportunidad perdida”.
“En noviembre de 1975 no empezó la democracia, empezó la monarquía”, subrayó en una entrevista con EFE, recordando que “murió mucha gente” hasta que llegó la amnistía y posteriormente la Constitución. “Me parece contradictorio celebrar el momento en el que muere el dictador, no es algo que refleje los valores democráticos”, reflexionó.
Entre las cuentas pendientes, Moreno señala el reconocimiento del papel que jugó la militancia antifranquista, “muy importante para que la dictadura cayera”.
“Me cuesta pensar que no haya un consenso político para tener una historia saneada”, indicó. Para ella, lo primero que debe haber es “verdad, justicia y reparación para las víctimas del franquismo”, y, en segundo lugar, la posibilidad de mantener un diálogo intergeneracional “con libertad y sin miedo, sin que eso suponga meterte en una batalla cultural”.
“Es una pena que todo lo embarre la disputa política; 50 años es una cosa muy importante”, resaltó.
Cuando la historia llama a tu puerta
El origen de esta novela se remonta a la primavera de 2020. Durante el confinamiento a causa de la pandemia de COVID-19, Moreno salió a pasear con su hijo por el monte en Hoyo de Manzanares (Madrid); mientras jugaban y tomaban fotos, escucharon unos disparos.
Al regresar a casa, descubrieron que se habían metido en un campo de tiro de la Academia de Ingenieros del Ejército, el lugar donde el 27 de septiembre de 1975 fueron fusilados Xosé Humberto Baena Alonso, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz, militantes del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota).
Esa misma tarde, Moreno recibió una llamada del periódico con el que colaboraba pidiéndole que escribiera una carta abierta a alguien que hubiera sido militante del FRAP. “Sentí que la historia me estaba llamando”, recuerda.
No fue la última coincidencia, ya que, tirando del hilo, descubrió que el único testigo civil de esos fusilamientos, el sacerdote Alejandro Peña Medrano, había sido su profesor y tutor en el instituto.
Moreno ha tardado cinco años en completar la novela, no solo porque sacó otra entre medio, ‘La bajamar’ (Random House 2022), y una biografía sobre Almudena Grandes, sino también debido a la ardua labor de investigación que le llevó.
El mismo día en que fueron fusilados Baena, Sánchez Bravo y García Sanz, en Barcelona y Burgos también se ejecutaron a los miembros de ETA Jon Paredes Manot (Txiki) y Ángel Otaegui, respectivamente.
Como relata Moreno, las ejecuciones se llevaron a cabo en un proceso sin garantías, a pesar de las peticiones de clemencia internacionales, incluyendo una del Papa Pablo VI.
En el 50 aniversario de estas ejecuciones se han publicado también ‘El verano de los inocentes’, un trabajo periodístico de Roger Mateos centrado en el caso de Baena; el ensayo ‘Terrorismo y represión. La violencia en el ocaso de la dictadura franquista’ (Tecnos), y el libro ‘27 de septiembre de 1975. Los últimos fusilamientos de la dictadura franquista’ (Garaje), que recopila testimonios directos de supervivientes.
Detrás de la editorial Garaje se encuentran dos exmilitantes del FRAP, Manuel Blanco Chivite y Pablo Mayoral Rueda, quienes también fueron sometidos a esos consejos de guerra y encarcelados.
