Un gran proyecto que parecía destinado a liderar el futuro de las baterías ha culminado en la pérdida de 1.200 millones de dólares. Había muchas expectativas puestas en esta iniciativa, pero el tiempo ha demostrado lo contrario. La transición energética y tecnológica avanza a paso firme, tomando un protagonismo aplastante sobre opciones que hasta hace muy poco se consideraban indispensables. Un futuro más sostenible se está acercando vertiginosamente a una sociedad que requiere cambios inminentes en su abastecimiento. Sin embargo, no todos los proyectos logran alcanzar sus objetivos, como el que se expone a continuación.
Decían que lideraría el futuro de las baterías, pero del proyecto solo quedaron las promesas
Tras el furor causado por la denominada «batería imposible», ha salido a la luz lo que ha sucedido con un proyecto de baterías que no logró prosperar. Este proyecto pertenece a Natron Energy, una startup californiana que buscaba industrializar baterías de sodio-ion con electrodos tipo Azul de Prusia.
A pesar de su deseo de transformar el sector, las promesas de la compañía han tenido un triste desenlace. La empresa ha cesado su actividad en Estados Unidos y ha cancelado su proyecto más ambicioso, que consistía en una gigafábrica valorada en 1.400 millones de dólares (alrededor de 1.200 millones de euros) en Carolina del Norte.
