MADRID 7 Sep. (EUROPA PRESS) – El Pleno del Congreso debatirá y votará este miércoles las enmiendas de totalidad que PP, Vox y Junts han presentado para devolver al Gobierno el proyecto de la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas. Este examen parlamentario es crucial para el que PSOE y Sumar no cuentan con mayoría suficiente, y están pendientes de que Junts pueda levantar la barrera, además de asegurarse de que no haya ausencias, incluida la del exministro socialista José Luis Ábalos.
Aunque son tres textos distintos, habrá una única votación, ya que PP, Vox y Junts coinciden en pedir la devolución del texto al Ejecutivo. Estas tres formaciones suman una mayoría absoluta de 177 diputados, lo que podría arruinar el proyecto estrella de la vicepresidenta Yolanda Díaz.
Esta votación es importante porque, de no superarse el examen, la ley se retiraría del Congreso y el Gobierno tendría que comenzar con su elaboración de nuevo. Por ello, el Ejecutivo intensificará las negociaciones con Junts para que retiren su enmienda y se cerciorará de que no se produzca ninguna ausencia en su bloque, incluyendo al exministro ahora integrado en el Grupo Mixto, en una votación que se presenta muy ajustada.
Si Junts retira su enmienda de totalidad y se une al Gobierno para rechazar los vetos de PP y Vox, el proyecto de ley seguirá adelante sin problemas. En cambio, si la formación independentista se queda en la abstención, el Gobierno necesitará a todos sus socios para superar los 171 votos que suman PP, Vox y UPN; en ese caso, la presencia del exministro Ábalos puede ser determinante.
Superar este primer test solo será el comienzo de un largo camino, ya que a partir de ahí habrá que dar tiempo para presentar enmiendas al articulado y mantener negociaciones con los grupos en busca de una redacción que obtenga respaldo mayoritario.
Díaz volverá a llevar la ley si la tumban
Si el Congreso tumba la reforma, la vicepresidenta Díaz ya ha avanzado que volverá a llevar a la Cámara Baja el proyecto, aunque todo se retrasaría, ya que la tramitación deberá empezar desde el principio.
Trabajo quería que esta votación se produjera en julio, antes del cierre del periodo de sesiones, pero las dificultades para convencer a Junts de retirar su enmienda y llegar a un acuerdo obligaron a posponer el debate a la vuelta del verano.
La formación catalana de momento mantiene su enmienda de totalidad, pero desde el Ministerio de Trabajo aseveran que este proyecto «ya no admite más aplazamientos» porque se trata de una norma que más de doce millones de personas están esperando.
«El Gobierno ya ha hecho su trabajo. La ciudadanía ya se ha pronunciado en la calle y en los centros de trabajo. Ahora corresponde a los grupos políticos convertir ese consenso social en un consenso parlamentario», concluyen en el departamento de Yolanda Díaz.
